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OPINIÓN

Cómo compensar a las rentas más bajas

El impacto de la subida del IVA en el IPC, si todos los agentes económicos la hubiesen repercutido plenamente en los precios, se situaría sobre dos puntos porcentuales. Pero no todos los empresarios pueden hacer eso y tienen que reducir sus márgenes u optar por bajar la calidad del producto y repercutir plenamente el IVA sobre el precio aminorado por el cambio de calidad. Con los nuevos datos del IPC, en el Boletín de Inflación y Análisis Macroeconómico de la Universidad Carlos III hemos estimado la repercusión real que el aumento del IVA ha tenido en los datos del IPC de septiembre. Nuestros cálculos indican que tal repercusión ha sido de 0,88 puntos porcentuales, es decir, el 39% del impacto teórico. En octubre tendremos la repercusión total que se situará sobre el 41%. Es decir, los productores y distribuidores absorberán hasta un 59% del incremento total del IVA y el incremento de la inflación como consecuencia de la subida del IVA se estima solamente en 0,93 puntos porcentuales. Esto supone algo menos de la mitad de lo que se deriva de la comparación de los datos del INE para el IPC y el IPC-IC, estimado por el INE desde el supuesto de impuestos indirectos constantes. En tal estimación se supone que los empresarios repercuten el 100% del impuesto a los precios —al igual que hace Eurostat— pero, en nuestra opinión, tal estimación es improcedente. Además, históricamente la repercusión total nunca se ha dado.

Según el INE, la inflación en el mes de septiembre alcanzó el 3,4% interanual. De acuerdo con nuestras estimaciones, de no haberse aplicado dicha subida la inflación interanual de septiembre habría sido del 2,5%, dos décimas inferior a la del pasado agosto. Sin embargo, según el INE la inflación a partir del IPC supuestamente calculado con impuestos constantes habría bajado del 2,7% en agosto al 1,4% en septiembre. Una caída de la inflación real de tal magnitud supondría un acontecimiento muy especial. Lo que ocurre es que ese 1,4% se obtiene eliminando del 3,4% del IPC de septiembre:

Italia, que subirá el IVA pero bajará el IRPF a las rentas más bajas, podría ser un ejemplo a seguir

a) Lo que realmente han repercutido lo empresarios;

b) Más la reducción de sus márgenes —alguna petrolera ha anunciado que sólo ha repercutido el 50%—

c) Posibles bajadas de precios por bajadas en la calidad de los productos.

¿Por qué se computan los efectos b) y c) como una bajada de precios cuando no lo son? Alguien lo debería explicar.

Lo anterior pone de manifiesto los efectos peyorativos que tiene aumentar la recaudación fiscal mediante impuestos indirectos como el IVA frente al aumento mediante impuestos directos como el de sociedades e IRPF, que es progresivo. Al subir el IVA suben los precios de forma igual para todos, con lo que los beneficiarios de pensiones bajas ven reducida su capacidad adquisitiva. Si el Gobierno quiere compensarles, tendría que hacerlo con nuestra cifra de referencia, 2,5%, y no con el 1,4%, lo que supondría un aumento apreciable del gasto público.

Es cierto que los tipos del IVA en España son bajos comparados con los de la zona euro —hay que tener también en cuenta las desigualdades en las cotizaciones sociales entre las economías—, pero un proceso hacia la igualación de ambos tipos no debiera hacerse en un período de profunda recesión sin compensar adecuadamente a las rentas bajas. El sistema italiano de subir el IVA para 2013 al mismo tiempo que se baja el IRPF para las rentas bajas es un buen ejemplo a seguir.

Antoni Espasa y Santiago Sánchez Guiu, responsables del Boletín de Inflación y Análisis Macroeconómico de la Universidad Carlos III.