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La Bolsa cae un 5,16% y la prima se dispara a 593 tras el anuncio del BCE

El Ibex cierra en 6.373,4 puntos tras su segunda mayor caída del año

La rentabilidad de la deuda al 10 años en el mercado secundario supera el 7,1%

Los mercados han reaccionado con decepción a la ausencia de medidas inmediatas que alivien la presión en los costes de financiación de la deuda soberana. Había demasiadas esperanzas depositadas en que Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), realizaría un anuncio contundente. Por el contrario, ha remitido la iniciativa a los Estados miembros que lo precisen para que pidan la intervención del fondo de rescate europeo y se sometan a una "estricta condicionalidad". Solo entonces, ha afirmado, se pondrá en marcha un mecanismo para que el instituto emisor compre deuda soberana en el mercado secundario.

La Bolsa española ha llegado a desplomarse un 5,28%, hasta los 6.364,8 puntos, una vez escuchado Draghi en la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Gobierno del banco central. Al cierre se ha situado en 6.373,4 puntos, con un retroceso del 5,16%.

El Ibex había abierto con una ligera alza del 0,04% y, tras caer levemente en pérdidas en la primera hora de sesión, había logrado mantenerse toda la mañana con unas ganancias inferiores al 1%.

La prima de riesgo, o exceso de rentabilidad que se exige al bono español a 10 años respecto al equivalente alemán, se ha disparado hasta 595 puntos básicos (5,95 puntos porcentuales), lo que impulsado la rentabilidad de la deuda a ese plazo por encima del 7,190% en el mercado secundario. Al final del día, el diferencial se ha situado en 593 puntos, 57 por encima de su cierre de ayer, la mayor subida registrada en un día por esta medida de la percepción que tienen los inversores de la solvencia de la deuda soberana.

Todas las Bolsas europeas se han sumado a la tendencia bajista. Londres ha caído un 0,88% al cierre, París un 2,68%, Fráncfort un 2,2% y Milán un 4,64%. La ausencia de una intervención por parte del BCE se ha sumado a la inacción de otros importantes bancos centrales. La Reserva Federal ayer no anunció ningún programa de nuevas compras de activos de deuda ni extendió su compromiso de mantener el precio oficial del dinero entre el 0% y el 0,25% más allá de 2014. El Banco de Inglaterra tampoco ha tocado hoy el tipo de referencia en el Reino Unido ni las medidas de compras de activos.

Los inversores en el mercado español, tanto de renta variable como de renta fija, han vivido una jornada cuajada de obstáculos. Ha comenzado con una subasta de deuda del Tesoro español, seguida del anuncio, a las 1.45, de la primera decisión de política monetaria del día, mantener todos los tipos de referencia en la Eurozona sin variaciones: el de las operaciones principales de financiación en el 0,75%, la facilidad marginal de crédito en el 1,5% y la facilidad de depósito en el 0%.

La subasta del Tesoro se ha saldado con la colocación de títulos por importe de 3.100 millones de euros, por encima de los 3.000 millones de euros previstos como máximo. No obstante, las rentabilidades que los inversores exigen para financiar al Estado español siguen en niveles insostenibles. El Tesoro ha adjudicado 1.062,14 millones a dos años con una rentabilidad del 4,848%, otros 1.024,37 millones a cuatro años al 6,059%, por encima del 5,621% anterior, y los 1.045,83 millones de euros restantes se han colocado en obligaciones a diez años con un interés marginal del 6,706%, el mayor desde noviembre, cuando tuvo que pagar un 7,09%.

El diferencial de interés de la deuda italiana a 10 años también ha escalado hasta 512 puntos, tras haber iniciado en 456, para terminar la sesión en 509.

La reacción de los mercados se explica por las excesivas expectativas que habían creado unas afirmaciones formuladas la semana pasada en Londres, cuando Draghi afirmó que la institución que preside está dispuesta a hacer "lo que haga falta" para preservar el euro y que el elevado nivel de las primas de riesgo, en la medida en que "entorpecen el funcionamiento del canal de transmisión de la política monetaria" del BCE, caen "dentro de su mandato". Eso es, precisamente lo que está sucediendo: a pesar de unos tipos de interés históricamente bajos, los inversores desconfían de la solvencia de España e Italia y evitan tomar posiciones en deuda soberana de esos países, hundiendo los precios de los bonos y haciendo subir las rentabilidades en el mercado secundario.

El presidente del BCE, no obstante, ha indicado que no se descarta la adopción de medidas de política monetaria "no convencionales", sin precisar cuáles más allá de una vaga alusión a que en "próximas semanas" se diseñarán cuáles.

En un plazo inmediato, sin embargo, no parece que se vaya a reanudar —como parecían esperar muchos inversores— el programa de compra de deuda (Securities Markets Program en inglés), lanzado en mayo de 2010 y en función del que se han acumulado en el balance del banco central títulos griegos, irlandeses, portugueses, italianos y españoles. Es conocida la oposición del Bundesbank, el banco central más grande e influyente del Eurosistema a la compra de deuda de países con desequilibrios fiscales, puesto que en la mentalidad alemana ello equivale a financiar el déficit de Estados miembros, punto prohibido por el tratado de la UE. En una entrevista realizada el 29 de junio y colocaba en la página web del banco central alemán ayer, el presidente de la institución, Jens Weidmann, insiste en que el BCE no debe rebasar su mandato, que es mantener la estabilidad de precios.

La institución monetaria tampoco ha anunciado ninguna nueva medida para inyectar fondos a largo plazo en el sistema, tal y como hizo los pasados diciembre y febrero, cuando concedió préstamos a tres años y al 1% por importe de un billón de euros a una variedad de entidades financieras europeas (en la nomenclatura del BCE se trata de Long Term Refinancing Operations, o LTRO).

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