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El Tesoro aspira a vender 5.000 millones de deuda esta semana en plena tormenta

El instituto emisor subasta este martes 3.000 millones en letras y el jueves 2.000 millones en bonos

La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró el viernes que la prima de riesgo no afecta al Estado en tanto en cuanto se establece a partir de las operaciones que agentes privados realizan con los títulos ya emitidos del Tesoro Público. Sin embargo, si la situación no cambia en las próximas horas, algo que solo puede ocurrir con un anuncio de calado por parte de las autoridades europeas, los mercados le van a demostrar que este indicador incide, y mucho, en lo que va a tener que pagar el instituto emisor por colocar sus letras y bonos, de los que esta semana pretende vender 5.000 millones. Según recuerdan los expertos, la prima de riesgo, que equivale al sobrepecio exigido a los bonos españoles a 10 años frente a los alemanes, adelanta por dónde van a ir los tiros esta semana en los mercados de deuda soberana. 

En plena tormenta y con la prima de riesgo en máximos, el organismo dependiente del Ministerio de Economía ha anunciado esta mañana que quiere colocar un máximo de 5.000 millones de euros en deuda. Para ello, subastará hasta 3.000 millones en letras a 12 y 18 meses y otros 2.000 millones en bonos con un plazo de vencimiento que varía entre 2014 y 2017. Para estos últimos títulos, los inversores exigen actualmente en el mercado secundario, donde se fija la prima de riesgo, un interés superior al 6%.

Si, tal y como suele ser normal, la curva de tipos que se exige en el secundario se traslada al mercado primario, que es donde se realizan las subastas, el Tesoro se verá obligado a tener que ofrecer la mayor rentabilidad desde 1996 para superar las crecientes dudas de los inversores, que solo son capaces de dejar de lado la incertidumbre a base de recibir un mayor retorno por su dinero.

En este sentido, el instituto emisor ya ha visto como los intereses a los que tenía que vender su deuda para cubrir objetivos ha subido durante los dos últimos meses hasta los niveles más altos del año. A esta fase de tipos altos se ha llegado tras un inicio de año muy positivo en el que el Tesoro aprovechó la lluvia de liquidez del BCE a la banca para colocar sus títulos entre las entidades, sobre todo entre las españolas. La operación de la Autoridad Monetaria permitió al instituto emisor emitir más de la mitad de la deuda neta prevista para todo el año con un 56%, aunque por el lado contrario ha tenido un efecto secundario perverso en tanto en cuanto ha aumentado el vínculo entre riesgo soberano y riesgo financiero.

Además, si hasta ahora ha podido optar por unos objetivos de emisión prudentes con tal de no tener que pagar  unos intereses excesivamente altos, va llegando la hora de hacer caja. El motivo es que el mes que viene España afronta vencimientos por 18.652 millones de euros. Julio es, junto a octubre, los dos periodos en los que el esfuerzo del Estado para con sus acreedores es mayor, aunque coinciden con épocas de recaudación de impuestos, lo que alivia el proceso. A cierre de abril, según los datos del Tesoro, el instituto emisor contaba con un excedente de 13.500 millones en el Banco de España. A estos fondos hay que sumar los 3.000 millones de más emitidos en mayo y el dinero depositado en otras entidades, cantidad que previsiblemente duplica a la que está en el instituto emisor.