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Draghi cree que el Gobierno actuó de “la peor manera posible” con Bankia

El presidente del BCE lamenta que España "subestimara" los problemas de la entidad

El banquero rechaza intervenir para contener la crisis y reclama la creación de la unión bancaria

La institución urge a los líderes europeos a clarificar su visión sobre el futuro del euro

Las cejas de Mario Draghi se han convertido en el mejor indicador de lo que puede suceder en los próximos días con el epicentro de la crisis europea: España, su recesión, su récord mundial de paro y sobre todo su crisis bancaria, que puede obligar al Gobierno a solicitar la intervención europea si las aguas no se calman. El Banco Central Europeo (BCE) es quizá la única institución que puede desencallar la delicadísima situación del Gobierno de Rajoy, abocado a pedir el rescate para los bancos si la presión no cede. Y la presión no va a ceder si el BCE no saca toda la artillería.

Preguntado por Bankia, por España y por el sistema financiero en el Parlamento europeo, Draghi movía esta mañana las cejas e inmediatamente después se sacudía la presión que el Ejecutivo ha intentado traspasarle estos días (al menos en las ruedas de prensa: Rajoy no manifestó el mismo sentimiento de urgencia ante sus socios, en la última cumbre europea, que ante los periodistas).

"Lo que muestran los casos de Dexia y Bankia es que, cuando nos enfrentamos con dramáticas necesidades de recapitalización, la reacción de los Gobiernos o de los supervisores nacionales es subestimar la importancia del problema, presentar una primera evaluación, después una segunda, una tercera, una cuarta", ha dicho Draghi en una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos de la Eurocámara.

"Esa es la peor manera posible de hacer las cosas porque al final todo el mundo acaba haciendo lo correcto, pero al coste más alto posible", ha lamentado. "Pido a todos los Gobiernos que tengan esto en mente. Es mejor equivocarse por poner demasiado al principio que equivocarse por poner demasiado poco. Es mejor en la evaluación de las necesidades de capitalización de los bancos equivocarse en la banda alta y excederse en transparencia que quedarse corto y descubrirlo dolorosamente", ha insistido Draghi.

"¿Puede el BCE llenar el vacío de la falta de acción por los gobiernos nacionales? La respuesta es no", dice Draghi

El Gobierno ha llegado a dar tres cifras distintas antes de que el sucesor de Rodrigo Rato elevase las necesidades hasta 24.000 millones de euros. “Es mejor pecar por exceso que por defecto y luego descubrir con horror los resultados”, ha explicado sobre ese desliz que ha mellado la credibilidad española en los mercados. Sobre la posibilidad de que el BCE suavice la presión sobre España, el presidente del Eurobanco ha sido todavía más tajante: "¿Puede el BCE llenar el vacío de la falta de acción por los gobiernos nacionales sobre el crecimiento y el déficit? La respuesta es no. ¿Puede el BCE llenar el vacío de los de la falta de acción por los gobiernos nacionales sobre sus problemas estructurales? La respuesta es no".

Recapitalizar la banca europea

Draghi parece empeñado en no hacer nada a corto plazo, lo que equivale prácticamente a una condena para España, pero en cambio sí conmina a la Unión a que ponga en marcha mecanismos creíbles a largo plazo para recapitalizar la banca europea, algo que en el mejor de los casos durará meses, ante una toma de decisiones en Bruselas que se ha revelado “diabólicamente ineficaz” en palabras de Felipe González. “Se necesita un mecanismo creíble de recapitalización de la zona euro y la mejora de la supervisión a fin de abordar los desafíos económicos que enfrenta la unión”, ha afirmado.

Draghi se alinea así junto al presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, y al presidente del Consejo, Herman Van Rompuy, que proponen abordar en la cumbre de finales de junio los primeros pasos hacia una unión bancaria: una federación en lo relativo al sistema financiero, frente a lo que hoy es una suerte de confederación. Europa prepara una supervisión común y sobre todo un fondo de garantía de depósitos común (la clave para evitar contagios a través de pánicos bancarios) y un mecanismo de resolución de crisis que permita inyectar dinero en los bancos que lo necesiten, algo que ahora no sucede con los fondos de rescate ante la negativa de Alemania y sus países satélites.

Los mercados entendieron esa anomalía desde el principio y una de las razones de los ataques recientes es esa fragilidad en el edificio institucional europeo. Las instituciones europeas empiezan a entenderlo ahora. La UE presentará la semana próxima una primera propuesta en ese camino hacia la unión bancaria. Draghi es firme defensor de ese cambio, que daría al BCE un papel aún más preponderante en la arquitectura institucional europea: “Hay que poner en marcha mecanismos creíbles para la recapitalización y reestructuración de bancos donde sea necesario y mejorar la supervisión y resolución de crisis bancarias a nivel de la UE”, ha dicho a los europarlamentarios y a un enjambre de periodistas que miden ya cada palabra y cada gesto, cada arqueo de cejas, del tipo que probablemente tiene en sus manos la única posibilidad de aclarar el horizonte de España.



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