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Draghi prefiere que Grecia siga en la eurozona, pero no a cualquier precio

Barroso deja en manos de los votantes griegos la decisión de permanecer en la eurozona

El ministro Schaüble afirma que los términos del rescate griego son innegociables

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi
El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi EFE

El presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, ha dado esta tarde cuerpo a la amenaza que en las últimas jornadas han venido lanzando varios de sus subalternos en el instituto emisor de que la salida de Grecia del euro es una posibilidad. Una opción costosa, eso sí, pero una opción al fin y al cabo. "Mi prioridad es que Grecia se quede en el euro", pero no a cualquier precio, ha advertido Draghi.

"Ya que el Tratado no prevé nada sobre una salida, no es un asunto que tenga que decidir el BCE... Quiero decir que nuestra preferencia es que Grecia continúe en la zona del euro", afirmó Draghi antes de resaltar que, en cualquier caso, continuará cumpliendo "el mandato de mantener la estabilidad de precios a medio plazo en línea con las provisiones del Tratado y preservando la integridad de nuestro balance". Traducido, que no está dispuesto a torcer el brazo y poner en marcha medidas de apoyo extraordinarias para facilitar la permanencia de Grecia en la Unión Monetaria.

El presidente del BCE ha hecho estas declaraciones en un coloquio en homenaje al español José Manuel González-Páramo, miembro del comité ejecutivo del instituto emisor, con motivo del fin de su mandato.

Desde Bruselas, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha comentado que los griegos tienen ante sí la responsabilidad de decidir con su voto si el país permanece en el euro y cumple con sus compromisos, aunque ha advertido de que cualquier otra alternativa sería más dolorosa. "Corresponde ahora a los griegos tomar una decisión plenamente informada sobre las alternativas, teniendo en cuenta que esta será una elección histórica", ha dicho. También se ha mostrado a favor de, en caso de que voten sí a seguir en el euro, estudiar eventuales medidas para apoyar el crecimiento.

En cuanto a la postura de Alemania, la primera en abrir la puerta a que Grecia salga del euro, el ministro de Finanzas del Gobierno, Wolfgang Schaüble, ha advertido de que son los votantes del país los que deben decidir por sí mismos si quieren permanecer en el euro. Eso sí, para permanecer en la eurozona solo hay una vía: cumplir con las duras condiciones del plan de rescate del país. El país mediterráneo afronta su segunda convocatoria electoral en apenas dos meses ante la imposibilidad de formar Gobierno tras los comicios de hace dos semanas. Las urnas dieron como vencedor al partido de izquierda que rechaza las imposiciones de Bruselas, el BCE y el FMI y dejó en minoría a los grupos que sí apoyan el rescate.

"Si Grecia quiere permanecer en el euro —y eso es algo que todos deseamos—, ese es el único camino que hay", ha declarado Schaüble en una entrevista a la radio alemana Deutschlandfunk. A continuación, el responsable económico del Gobierno de Merkel ha insistido en que las condiciones del plan de rescate que inlcuye una asistencia financiera por 130.000 millones de euros para evitar la bancarrota del país, son "innegociables".

"El programa se negoció intensamente y con todo detalle", ha dicho Schaüble antes de reconocer que "Grecia está en una situación difícil, pero es posible ayudarle si acepta la ayuda y las condiciones". El ministro alemán ha defendido siempre la necesidad de que Atenas garantizase el cumplimiento de las reformas y recortes incluidos en el rescate, al tiempo que se ha mostrado inflexible frente a su modificación.

El debate sobre una eventual salida de Grecia del euro ha arreciado en las últimas jornadas tras las elecciones. Ayer fue la directora gerente del FMI, Christine Lagarde quien no se atrevió a descartar esta posibilidad en caso de incumplimiento de los ajustes exigidos por la UE. No obstante, avisó de que sería una opción "extraorinariamente costosa" que entrañaría "grandes riesgos".

"Es algo que sería extraordinariamente costoso y que presentaría grandes riegos, pero forma parte de las opciones que estamos obligados a examinar técnicamente", dijo Lagarde en una entrevista a la cadena de televisión France24. En las jornadas previas fueron altos cargos del BCE quieron no descartaron la eventual ruptura de la eurozona. Mientras, la UE, sigue conminando a Atenas a cumplir el ajuste.

Ante la posibilidad de una salida de Grecia del euro, el propio Schaüble ha reconocido esta misma semana que la Unión Monetaria soportaría sin grandes problemas la salida de Grecia de la Unión Monetaria y su moneda única, ya que el sistema es hoy mucho más resistente que hace dos años, cuando estalló la crisis de la deuda.

El creciente temor a que el país acabe abandonando el euro, lo que supondría la primera salida de un Estado miembro de la Unión Monetaria, ha incrementado la presión en los mercados financieros. Fruto de ello, España, que ve como estas incertidumbres se suman a las dudas sobre su sistema financiero a la hora de condicionar a los inversores, ha visto como el sobreprecio exigido a su deuda frente a la alemana, de referencia, ha tocado máximos en toda la era euro.