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La inversión en Defensa vuelve a crecer, frente al recorte en obra civil

El gasto en infraestructura y equipo militar subió el 2,5% en 2011

Gran aumento de las partidas de diciembre y enero

Avión de combate europeo Eurofighter en pleno vuelo en Farnborough
Avión de combate europeo Eurofighter en pleno vuelo en Farnborough AP

En el año en el que el Gobierno se propone realizar el mayor ajuste fiscal de la democracia, el recorte de la inversión en el Ministerio de Defensa ha tocado fondo. Al menos, eso es lo que se desprende de los datos presupuestarios de diciembre y enero, recogidos en los primeros informes ofrecidos por el nuevo Gobierno del PP. En el balance de 2011, la inversión militar creció un 2,5%. Es el primer avance desde que estalló la crisis. Y, también, un notable contraste con la obra civil, que bajó un 25,7% en ese mismo ejercicio.

El aumento de la inversión militar en 2011 se debió, en buena medida, a lo que ocurrió en el mes que cerraba el ejercicio. En diciembre, el gasto inversor de Defensa se duplicó respecto al mismo mes de 2010, para llegar a los 487 millones. Es la mayor partida mensual del Ministerio desde enero de 2009. La recuperación del ritmo inversor se prolongó a enero, con otros 417 millones.

Fuentes del Ministerio de Defensa sostienen que los 487 millones que figuran como inversiones en ese mes de diciembre corresponden a gastos sin justificar de las operaciones en el exterior, que se deberán regularizar en el plazo de un año, lo que permite la legislación presupuestaria en atención a las circunstancias que rodean estos desembolsos realizados en el extranjero. Los 487 millones suponen más del 50% de los 861 millones que costaron en total durante el año pasado las operaciones en Afganistán (450 millones), Líbano (196) o la misión contra la piratería (97).

Respecto a los 417 millones dedicados a inversiones militares en enero de este año, las mismas fuentes sostienen que solo 11 corresponden a obligaciones reconocidas, mientras que el resto son compromisos de pago de programas plurianuales (como el Centro de Operaciones de Artillería Antiaérea, por 34 millones), sin que se haya iniciado ninguno nuevo. El Ministerio de Defensa arrastra compromisos por valor de más de 27.000 millones de euros (que podrían dispararse hasta 37.000) como consecuencia de los 19 programas especiales contratados en los últimos 15 años (el caza Eurofighter, los submarinos S-80 o el carro de combate Leopard). En algunos casos, la cancelación o reducción de los pedidos resultaría antieconómica, pues los contratos multinacionales penalizan los incumplimientos con fuertes sanciones. Para eludirlas, Defensa busca clientes a los que revenderles algunos de los aviones o carros de combate que se ha comprometido a adquirir, mientras renegocia un aplanamiento del calendario de pagos hasta 2030 y una eventual condonación de los 17.000 millones adelantados a las empresas en créditos sin interés.

El pasado 9 de marzo, el Consejo de Ministros aprobó una adenda al convenio del Eurofighter. Aunque la referencia oficial no lo indicaba, el acuerdo daba luz verde a la entrega de 309 millones de euros al consorcio fabricante del caza europeo. Esta cantidad, que saldrá de las arcas del Ministerio de Industria y no de Defensa, solo supone una parte de los 747 millones que quedaron pendientes de pago a 31 de diciembre de 2011.

Cuando el propio Gobierno duda de que haya suficientes recursos para sostener el Estado del bienestar, el PSOE se apuntó la semana pasada al debate sobre la pertinencia del gasto militar, ya planteado por otros partidos de izquierda. “¿Qué recortamos, educación o defensa? Nuestra posición: defensa”, planteó el líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en el Congreso.

El Ejecutivo del PP no recoge el guante, a tenor de los informes presupuestarios. Unos datos que son también un aviso a navegantes: los recortes tienen límites. Hasta ahora, el ajuste inversor en Defensa había sido mucho más intenso que en la obra civil. Empezó antes y fue más rápido. De suponer un 24% de la inversión del Gobierno central, el gasto militar pasó a representar menos del 15% en 2010. Aun con la leve recuperación del ejercicio pasado, la inversión en Defensa fue apenas la mitad de lo que alcanzó en 2008 (1.350 millones frente a 2.500). El recorte acumulado en la obra civil, cercano al 35%, aún es inferior.