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La crisis del euro

El FMI calcula que el ajuste fiscal español será el que más frene el crecimiento

El Fondo prevé que las medidas de ahorro resten 2,2 puntos al PIB este año y 1,5 puntos en 2012. - El organismo incluye al país en la misma categoría que los rescatados Grecia, Portugal e Irlanda

El último informe sobre Europa del Fondo Monetario Internacional señala que el ajuste fiscal español, con incremento de los impuestos y recortes de gastos, será el que más frene el crecimiento de todos los países europeos analizados. Según un gráfico incluido en el documento, dicho ajuste restará 2,2 puntos al crecimiento del producto interior bruto (PIB) este año y 1,5 puntos en 2012. Los siguientes en la lista son Grecia y Portugal, si bien es probable que el informe aún no recoja las nuevas medidas de ajuste pendientes de ejecutar por estos países que han necesitado ser rescatados.

La política fiscal restrictiva frena la economía. Esa es la mala noticia. La buena es que el Fondo parece creer que el ajuste español va en serio. Con todo, aunque el informe admite que España se está despegando algo del resto de los países periféricos gracias a sus reformas, aún incluye a la economía española en una categoría analítica en la que sus compañeros de viaje son nada más y nada menos que los tres países rescatados: Grecia, Irlanda y Portugal.

El Fondo analiza a los países de la zona euro en dos grupos y España cae del lado de los malos, pese a que el organismo admite que se ha ido despegando algo de ellos. El FMI usa reiteradamente para sus análisis, comentarios y gráficos una categoría que ha denominado EA4 (por euro área 4) en la que está España en el mismo saco que esos tres países rescatados. El Fondo, que en general ha aplaudido las reformas realizadas en España y con frecuencia ha subrayado las diferencias con esos otros tres países, no explica expresamente por qué usa esa categoría, en más de una treintena de ocasiones, ni qué rasgos la definen.

Nota a pie de página

Solo en una ocasión en un nota a pie de página señala que esos cuatro países son los que han tenido una prima de riesgo frente al bono alemán de 200 puntos básicos (dos puntos porcentuales) o más entre enero y abril de 2011. Es cierto que los cuatro han sido los más castigados en los mercados y que han superado esa cota, pero la prima de riesgo española (hoy en 210) está mucho más cerca de la italiana o la belga que de la de los tres países rescatados. Pero el FMI ha preferido agrupar a España, con una prima de riesgo de algo más de 210 puntos básicos con Grecia (que tiene una prima de 1.250), Irlanda (750) y Portugal (630), en lugar de dejarla con Italia (cuya prima de 150 puntos básicos es la más cercana a la española) o Bélgica (110). De hecho, las cuentas públicas españolas están mucho mejor que las italianas en deuda y solo algo peor en déficit, y la economía italiana crecerá más o menos lo mismo que la española en los próximos dos años.

Se deduce, no obstante, que además de la alta prima de riesgo, el grupo EA4 lo forman los países más retrasados en la recuperación, con problemas de competitividad, un elevado déficit público y un importante desequilibrio en la balanza por cuenta corriente. Con todo, el FMI dedica una frase claramente elogiosa a España al analizar la evolución prima de riesgo y los seguros contra impago de la deuda soberana y de los bancos. Según el Fondo, la profundización de las reformas "ha permitido a España despegarse de otros países periféricos a comienzos de 2011".

El FMI cree que el panorama seguirá variando entre las distintas economías avanzadas de Europa. A su juicio, la demanda privada se afianzará aún más en los países centrales de la zona del euro y los países nórdicos, contrarrestando el impacto de la consolidación fiscal sobre el crecimiento, y "se mantendrá débil en España, Grecia, Irlanda y Portugal, donde persisten los esfuerzos para corregir los grandes desequilibrios acumulados antes de la crisis". Según las proyecciones, las economías de Grecia y Portugal estarán en recesión este año.

Paro juvenil

Además, el Fondo analiza en el documento cómo el deterioro del mercado laboral durante la última crisis ha variado mucho entre unos países y otros. Mientras que en los países del norte de Europa el paro apenas ha aumentado y los esquemas de reducción de jornada han funcionado, en otros como España e Irlanda, donde el estallido de la burbuja inmobiliaria ha dejado a mucha mano de obra poco cualificada en paro, el desempleo se ha disparado. El Fondo subraya que el paro juvenil, en particular, ha aumentado sustancialmente. Y advierte que el "caso extremo" de España, donde cerca de la mitad de los jóvenes están en paro, hace surgir el fantasma de una "generación perdida".

El informe prevé que "la recuperación en Europa se afiance". Se espera un crecimiento para toda Europa del 2,4% en 2011 y del 2,6% en 2012, siempre y cuando el aumento de precio de los alimentos y la energía sea temporal y no provoque una inflación generalizada que haga necesario un severo endurecimiento de la política monetaria.

El crecimiento previsto para las economías avanzadas de Europa es del 1,7% y del 1,9% en 2010 y 2011, respectivamente. El Fondo mantiene las previsiones publicadas el mes pasado en su informe mundial para los países de la zona euro (1,6% y 1,8%) y para España (0,8% y 1,6%). Es decir, este año la economía española crecerá la mitad que la de la zona euro y una tercera parte que la del conjunto de Europa. Para el continente, lo que inspiran las previsiones es una "confianza sosegada", según Antonio Borges, director del Departamento de Europa, que receta "reformas estructurales, consolidación fiscal y el fortalecimiento del sistema financiero, sobe todo en los países periféricos" y "afianzar la integración financiera".

Sector financiero y deuda pública

Con vistas al futuro, los economistas del organismo que dirige el francés Dominique Strauss-Kahn insisten en que el principal riesgo se deriva de las tensiones en la periferia de la zona del euro. "Hasta el momento, las firmes medidas de política adoptadas por los países han contenido de manera eficaz los problemas de la deuda soberana y del sector financiero en la periferia de la zona del euro, pero los efectos de contagio que podrían afectar a los países centrales de esta zona, y luego a las economías de mercados emergentes de Europa, siguen siendo un riesgo a la baja tangible", señala. "El círculo vicioso entre la preocupación por la estabilidad de los balances de los gobiernos y de los bancos sigue siendo difícil de romper", subraya.

Para hacer frente a esas tensiones financieras en la zona euro "se requerirán políticas firmes y de gran alcance". "Hay mucho en juego. Como primera línea de defensa a nivel nacional, los países golpeados por la crisis no deben cejar en su empeño de avanzar en la reforma. El saneamiento de las finanzas públicas, afrontando directamente el problema de los bancos débiles, y la aplicación de reformas para restablecer la competitividad son fundamentales. El mayor fortalecimiento de la gestión de crisis a escala de la Unión Europea es esencial para garantizar que el resultado final sea positivo", se dice en el informe.

El FMI considera que es esencial el restablecimiento de la confianza en el sistema bancario de la zona del euro para pasar página y superar la crisis. "La próxima ronda de pruebas de resistencia sólidas, amplias y transparentes brinda la oportunidad de abordar las vulnerabilidades pendientes. Pero para que estas pruebas sean eficaces, deberán complementarse con programas de reestructuración y recapitalización creíbles", apunta.

Sector financiero y deuda pública son las dos grandes preocupaciones del Fondo. "La sostenibilidad de la deuda pública es vital para lograr una solución duradera a las tensiones financieras en la zona del euro y romper el círculo vicioso entre la inestabilidad soberana y del sector bancario. Los países que están bajo presión del mercado han adoptado medidas iniciales de ajuste fiscal adecuadas, que ahora deben llevar a cabo", dice el informe.

Integración financiera

El Fondo también hace un examen de las crisis en la periferia de la zona del euro, y en las economías emergentes de Europa, después del colapso de Lehman Brothers. Su conclusión es que la integración financiera tras la introducción del euro contribuyó a un aumento de los flujos internacionales de capital hacia los mercados de deuda pública, interbancarios y el sector no transable. Los rendimientos de los bonos públicos convergieron rápidamente en toda la zona del euro, las grandes exposiciones transfronterizas de los bancos internacionales continuaron acumulándose y el sector no transable registró una fuerte expansión.

"Las autoridades económicas no afrontaron de manera firme las burbujas de precios de los activos en el sector relativamente protegido de los bienes no transables (como los inmuebles), aumentando aún más su rentabilidad percibida. Tras muchos años de déficits en cuenta corriente cada vez más elevados y pérdidas de competitividad, el financiamiento se agotó abruptamente, sumiendo a las economías en profundas recesiones. Los fuertes ajustes necesarios, el alto nivel de endeudamiento y el círculo vicioso entre la inestabilidad bancaria y la inestabilidad soberana auguran una recuperación prolongada", dice el informe, que subraya que la internacionalización del sector bancario no se complementó adecuadamente con reformas bancarias, regulatorias y de supervisión.

La responsabilidad última, incluso para los rescates públicos, siguió recayendo en las autoridades nacionales. Además, los mercados financieros no reflejaron las crecientes vulnerabilidades en las primas de riesgo hasta que fue demasiado tarde para un aterrizaje suave, dice el FMI antes de concluir que "sería un error dar marcha atrás en el proceso de integración financiera" y que lo que hay que hacer es adoptar políticas adecuadas para "afrontar rápidamente cualquier burbuja futura de precios de los activos para no estimular las inversiones en usos relativamente improductivos". Algo fácil de decir, pero difícil de hacer.

Por último, el Fondo señala que para superar las crisis en Europa se requiere restablecer la productividad en los países afectados, "una tarea que va mucho más allá de modificar los marcos de gestión de gobierno y completar el proceso de integración financiera". "El crecimiento de la productividad de la mano de obra ha resultado deficiente en estos países en los últimos diez años, a pesar del amplio acceso al financiamiento del exterior", si bien el FMI dice que se observan los primeros resultados de auge del sector exterior en los países bálticos y Bulgaria, así como en Irlanda y España, donde se ha registrado un repunte de las exportaciones y los indicadores de competitividad están mejorando.

Países emergentes de Europa

Se prevé un crecimiento más vigoroso en las economías emergentes de Europa, de 4,3% en 2011 y 2012, después de crecer 4,2% en 20101. La recuperación está bien encaminada para expandirse a medida que la demanda interna se convierte en el principal pilar del crecimiento y todos los países registran un crecimiento positivo por primera vez desde la crisis de 2008-09. No obstante, persisten grandes disparidades en las posiciones cíclicas, las entradas de capital, los saldos en cuenta corriente y las presiones inflacionarias.

Es probable que las recuperaciones en las economías avanzadas y de mercados emergentes de Europa se refuercen mutuamente dado que el continente se beneficia de la relación simbiótica entre sus dos partes, y las economías avanzadas de Europa seguirán absorbiendo la mayor parte de las exportaciones de las economías emergentes del continente. Paralelamente, las economías de mercados emergentes de crecimiento más rápido de Europa serán cada vez más importantes como mercado para las empresas de las economías avanzadas de Europa.

No obstante, el mayor potencial de crecimiento se deriva de la creación de cadenas de producción transfronterizas basadas en la ventaja comparativa nacional en una zona geográfica diversa, aunque compacta, con instituciones que han mejorado enormemente. Las empresas alemanas lideran estos esfuerzos. Las importaciones de las economías de mercados emergentes de Europa representan el 12% de las importaciones de Alemania, frente al 8% en el resto de las economías avanzadas de Europa. El FMI considera que ambos porcentajes aún son pequeños, lo que deja amplio margen para una mayor integración intrarregional.

El Fondo ve insostenible la guerra de depósitos española

El Fondo Monetario Internacional considera insostenible la guerra por el pasivo desatada en la banca española y de algunos otros países, entre los que también cita a Grecia. El informe del FMI sobre Europa señala que las dificultades de los mercados han llevado a las entidades financieras de algunos países de la zona euro a buscar vías alternativas de financiación al margen de los mercados mayoristas.

"En algunos países (por ejemplo, España y Grecia), esto ha desencadenado una guerra por los depósitos minoristas que ejerce presiones insostenibles sobre los márgenes de intereses", advierte el informe.

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