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Reportaje:ALFREDO SANZOL | CREADORES

Historias para inventar recuerdos

El dramaturgo y director de escena se ha consagrado con En la Luna, que cierra un cuarteto espectacular de obras, tras Sí, pero no lo soy, Días estupendos y Delicadas. Si escribiera relatos sería un cuentista de la altura de Roald Dahl o Pere Calders, si hiciera televisión sería el nuevo Jaime de Armiñán.

A lfredo Sanzol se ha consagrado con un cuarteto espectacular: Sí, pero no lo soy; Días estupendos; Delicadas (que escribió para las catalanas T de Teatre), y la reciente En la Luna, su "álbum de oro", donde muestra su entera panoplia de tonos y temas. Función a función, Sanzol está escribiendo sobre la escena una biografía lateral e impresionista de su infancia y adolescencia (los inviernos en Pamplona y Madrid, los veranos en Quintanavides) que sintetiza en esta frase memorable: "Cuento las historias para inventar los hechos que no recuerdo, y para contar me sirvo de las sensaciones que sí guardo". Gente corriente y fabulosa, a la que contempla "en redondo", con sus grandezas y miserias, con humor y poesía, con ligereza y secreta hondura. Si escribiera relatos sería un cuentista de la altura de Roald Dahl o Pere Calders; si hiciera televisión (en un universo paralelo) sería el nuevo Jaime de Armiñán. Pero ha elegido un formato tan inusual como el del sketch dramático, que engarza en una cuidadísima partitura de contrapuntos, con un oído portentoso para el diálogo y la narración. Un teatro popular y complejo que respeta a su público, que le hace reír y le emociona.

Marcos Ordóñez es crítico teatral en EL PAÍS.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de diciembre de 2011