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Reportaje:BALANCE

Contra el estrés

La descompensación entre las exigencias vitales y nuestras posibilidades afecta al organismo. La solución pasa por encontrar el equilibrio. Hay cuidados que pueden ayudar.

El estrés es una reacción de un sujeto a las exigencias ambientales de todo tipo (laborales, biológicas, sociales). La solución pasa necesariamente por equilibrar las exigencias con las posibilidades. Los recursos para encontrar ese difícil punto son muchos y cada cual debe utilizar aquellos que le permitan paliar mejor la situación. En el catálogo pueden figurar desde las terapias alternativas, los aceites esenciales o la cosmética hasta los masajes, o los tratamientos con extractos de plantas, o los viajes.

La bióloga Mercedes Aguirre Lipperheide (autora del libro Salud adulta y bienestar a partir de los 40) explica que en la sociedad actual el tipo de estrés está relacionado con las reacciones al ambiente que nos rodea y a nuestros propios pensamientos. "El consumo de tabaco, la contaminación atmosférica, los conflictos personales o laborales, la frustración, la tristeza o una mala alimentación pueden ser factores estresantes", apunta. "En todos estos casos, nuestro organismo activa las glándulas adrenales, órganos que segregan unas hormonas que controlan el estrés. El problema surge cuando, en este mundo de locos en que vivimos, no solo nos ataca un tipo de estrés, sino varios al mismo tiempo, y esta acumulación acaba por agotar las inteligentes glándulas adrenales", prosigue. Aguirre propone prevenir este mal del siglo XXI con una buena alimentación y tratamientos a base de plantas, recurso también sugerido por los laboratorios Arkopharma y Puressentiel, expertos en fitoterapia y aromaterapia (curación a través de extractos de origen botánico). Los primeros apuestan por la ingesta de jalea real al llegar el otoño para poder estimular el sistema inmune, resistir al frío y alejar la fatiga. Entre sus productos también podemos encontrar el espino albar para atacar el estrés o el castaño de Indias, que actúa en piernas hinchadas. Por su parte, la firma Puressentiel emplea aceites esenciales para mejorar la calidad del sueño, aliviar dolores articulares o mantener a raya la celulitis.

"Tabaco, contaminación o frustración pueden ser factores estresantes", dice la bióloga Mercedes Aguirre

Otro frente donde el estrés ataca sin piedad es en la piel. La vida en las grandes ciudades, las prisas, la contaminación y los cambios bruscos de temperatura son sus principales enemigos. El dermatólogo Eduardo López Bran -director de la clínica Imema- es consciente del aumento de personas con piel sensible que acuden a su consulta. "El ataque al sistema inmunológico que produce el estrés afecta a la cicatrización y a la regeneración cutánea. Además, al llegar el invierno perdemos humedad y la piel se deshidrata. Es fundamental conseguir una barrera hidrolipídica fuerte capaz de protegerse frente a las agresiones externas", aconseja. Las consecuencias más visible son un aspecto opaco, mala cara, tonalidad cetrina y tirantez. Por todo ello, y emulando las corazas externas que emplean los animales durante su hibernación, la doctora Silvia Moreno (coordinadora del área dermocosmética de la clínica Mira+Cueto) ha creado un cóctel de principios activos, vitaminas A, E y ácido hilurónico puro que actúan en sinergia como si de un "abrigo facial" se tratase. Pero, además, otro recurso que podemos realizar en casa es una buena exfoliación tanto facial como corporal. "Existen 650 millones de razones para retirar las capas de células muertas que se acumulan en nuestra piel", analiza tajante el doctor David Orentreich, dermatólogo de los laboratorios Clinique. Al preguntarle la razón, nos cuenta: "Actualmente hay 650 millones de vehículos en el mundo que contaminan, y la exfoliación nos libera de las impurezas que nos bombardean cada día".

Descansar, desconectar, relajarse, en definitiva, sería la cura idílica. No es tan complicado, pero a veces no logramos conseguirlo. Demasiadas obligaciones e impedimentos, muchas horas de trabajo y de cargas familiares, y poco tiempo para nuestro bienestar o wellness como lo definen los austriacos en sus tranquilos spas alpinos. Efectivamente, los santuarios de belleza con un plus de descanso, filosofía zen y relax absoluto han proliferado sin cesar en los últimos tiempos. Hoy, el yoga, el pilates, el taichi o las terapias acuáticas que relajan mente y cuerpo son los nuevos conceptos para renovar energías. Su objetivo es aliviar dolores musculares, reparar el sueño, practicar buenas posturas, disminuir la retención de líquidos, aligerar las piernas y reducir la tensión de la espalda después de horas de inmovilidad laboral. Además, los nombres de estos centros nos trasladan a otro mundo, a un descanso lejano o a una vida pausada y sin estrés; Slow Life House (Madrid), con rituales ayurvédicos; Spa Tropical Wellness (Tenerife), con curas a base de algas y aloe vera; Pañpuri Organic Spa (Madrid), especialistas en armonizar mente y cuerpo a la manera asiática con tratamientos depurativos, o Asia Gardens (Alicante), con masajes tailandeses y balineses realizados por terapeutas nativos, son algunos ejemplos que tenemos bien cerca.

En cabeza

El cabello también es un foco claro al que se dirige esa tormenta llamada estrés. Si nota que el pelo se le cae, que está áspero al tacto o que no tiene brillo, los tratamientos intensivos a base de queratina -la proteína que constituye la estructura del cabello- podrán reparar las melenas más deterioradas, deshidratadas y debilitadas (Nourishing & Keratina, de Davines).

Comer bien

Sobrepeso, colesterol, celulitis o piel cetrina son algunas de las consecuencias de una dieta incorrecta. Ingerir una mezcla de zumo de jengibre, zanahoria, limón, ajo, orégano, pimienta y cayena es la recomendación del fisioterapeuta Michal Novotny del Spa Bahía del Duque, en Tenerife, y asesor de deportistas como Nadal o Federer. Con este brebaje se depura el organismo y se eliminan toxinas. Por su parte, la creadora culinaria Norema Salinas ha incorporado a su oferta menús con aceite de argán por su alto contenido en antioxidantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 23 de octubre de 2011

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