Rigau suspende las ayudas para las actividades extraescolares y el servicio de acogida matinal

Focalizar los recursos para la educación en la lucha contra el fracaso escolar y dejar de lado los "aspectos asistenciales", como ayudar a un padre o madre que trabaja con el cuidado de su hijo antes de que empiecen las clases. Esta es la razón que ayer expuso la consejera de Enseñanza, Irene Rigau, para argumentar la suspensión de las subvenciones a las que realizan las asociaciones de padres de familia (AMPA). Un anuncio que desde mitad de año temía la Federación Asociaciones de Padres de Alumnos de Cataluña (FAPAC) y que "pone en peligro la existencia de los programas".

Desde antes del verano, las asociaciones de padres estaban a la espera de la publicación de la convocatoria de las ayudas, que subvencionaban las actividades extraescolares, el servicio de acogida matinal y las escuelas abiertas en julio. "Nos tenían en el limbo, no nos confirmaban si las ayudas se darían este año o no, nos enteramos de la suspensión por la prensa", se quejó Àlex Castillo, vicepresidente de FAPAC.

El curso pasado en Barcelona, por ejemplo, 141 AMPA tenían estos programas y se beneficiaban unos 5.954 niños. En la capital catalana, el Consorcio de Educación, formado por el Ayuntamiento y la Generalitat, entregó subvenciones de 367.000 euros. En Cataluña, la ayuda global fue de 500.000 euros. La partida ya había sido rebajada con respecto al curso anterior. El gobierno de Xavier Trias no quiso comentar el tema. Ayer el líder ecosocialista en el Ayuntamiento, Ricard Gomà, anunció que llevará la cuestión a la comisión de calidad de vida.

"Está muy bien ayudar cuando se puede", señaló ayer Rigau, en su comparecencia parlamentaria, y no descartó volver a entregar las subvenciones en el futuro "si hay más recursos". El servicio de acogida matinal en las escuelas catalanas comenzó en 2003 como una manera de contribuir a la conciliación de la vida laboral y familiar. La subvención, explicó Castillo, paga la mitad del programa, los usuarios aportan el resto. "En determinados barrios esta subida implicará que se deje de realizar el programa", agregó el vicepresidente de la federación.

No es la primera vez que Rigau polemiza sobre la conciliación laboral y familiar. Cuando decidió eliminar la sexta hora, la consejera aseguró que los alumnos "no van cortos" de estar en la escuela, sino "de estar en casa con la familia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 14 de octubre de 2011.

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