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Reportaje:La crisis financiera | Las consecuencias en España

El mercado apuntilla la recuperación

Las previsiones oficiales de crecimiento y empleo para 2011 descarrilan - Las tensiones financieras impedirán recobrar el terreno perdido hasta junio

2011 no será el año de la recuperación. A mitad de curso, el crecimiento no llega al aprobado raspado, el ritmo de ajuste de las cuentas públicas necesita mejorar y, sobre todo, la creación de empleo sigue en números rojos. En condiciones normales, la economía española tendría que completar una segunda parte del año sobresaliente para salvar el ejercicio. Lo ocurrido en las últimas semanas en los mercados financieros certifica que las condiciones para lo que queda de 2011 serán extraordinarias, pero por su adversidad. Y que habrá que esperar otro año más.

Con la prima de riesgo de los bonos españoles cerca de los 400 puntos básicos, las perspectivas de un pronto repunte del crédito se desvanecen. Y con él se esfuma también la expectativa de que la demanda interna tire más fuerte, y que permita a las empresas recuperar negocio y empezar a crear empleo. En las restricciones financieras llueve sobre lo que ya anegó la Gran Recesión de 2009. La desconfianza de los inversores desbarata también cualquier opción de que se cumpla el pronóstico económico del Gobierno, que apostaba por una recuperación nítida este año.

La crisis de deuda sobrerana dificulta la recuperación del crédito

Pese al frenazo, el Ejecutivo se niega a cambiar sus pronósticos

"No se ve el fin de la crisis en el mercado laboral", afirman los expertos

Si la población activa sube, el paro se mantendrá en torno al 21%

Antes incluso de que la ola especulativa batiera con fuerza sobre la economía española, los datos del primer semestre ya habían dejado herido de muerte el pronóstico del Ejecutivo. Como corolario, el Banco de España anticipó este viernes que el PIB entre abril y junio reflejaba un avance (0,2% en tasa trimestral, 0,7% en tasa anual) más débil que en el arranque del año.

"El Gobierno no tiene previsto revisar sus previsiones", mantuvo la vicepresidenta y ministra de Economía, Elena Salgado, al poco de publicarse el informe del organismo supervisor. Lo que no precisó Salgado es que con lo que queda de legislatura -las Cortes se disuelven en septiembre, sin tiempo para presentar proyecto de presupuestos-, el calendario oficial no da ocasión para presentar nuevas previsiones. Y el Ministerio de Economía suele (también lo hacía cuando el crecimiento superaba las expectativas, antes de la Gran Recesión) atenerse al calendario oficial.

Porque, con los datos en la mano, cualquier revisión sería a la baja. Para que la economía española lograra un incremento del 1,3% en el PIB este año, como reza el pronóstico oficial, tendría que triplicar su ritmo de crecimiento en la segunda mitad del año (del 0,25% al 0,8% en tasa trimestral), un objetivo que está fuera de su alcance. Incluso un crecimiento "por encima del 1%", como pronostica el candidato socialista a las elecciones generales, Alfredo Pérez Rubalcaba, se ha complicado sobremanera con las turbulencias financieras y la debilidad exhibida hasta junio: el avance trimestral debería llegar al 0,5% en la segunda mitad de año, el doble que en los seis primeros meses.

"La economía española está totalmente estancada, con un crecimiento claramente insuficiente para frenar el empeoramiento del mercado laboral", mantienen los expertos del Instituto Flores de Lemus, de la Universidad Carlos III de Madrid, en un informe publicado este mismo viernes. "El crecimiento seguirá siendo débil en 2011 y algo inferior a lo esperado en 2012", corroboró esta semana el servicio de estudios del BBVA. Mientras los primeros creen que el avance del producto interior bruto no pasará del 0,7% este año, los analistas del BBVA lo sitúan en el 0,9%.

En todo caso, el Banco de España, los organismos internacionales (Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE) y la mayoría de los servicios de estudios privados en España coinciden en situar el incremento del PIB para este año por debajo del 1%, lo que anticipa una aceleración muy suave entre julio y diciembre. Y, a diferencia de lo que pasó en 2010, cuando el pronóstico más optimista, el del Gobierno, resultó el más acertado, la marea de tensiones en los mercados financieros aborta cualquier revisión al alza en los próximos meses.

"Cuanto más persistentes sean el aumento en el precio de la financiación exterior y las restricciones de oferta en los mercados internacionales, mayor será el impacto sobre el coste del crédito, lo que se suma a las preocupaciones sobre la recuperación de la demanda interna en los próximos meses". Así sintetiza el servicio de estudios del BBVA cuál puede ser el impacto de que el riesgo país de España se mantenga en los niveles de esta semana, inéditos desde la creación de la zona euro. Tanto el Instituto Flores de Lemus como el BBVA creen que esta situación se hará sentir en el crecimiento de 2012, que limitan ahora al 1,3%. En suma, postergan un año la expectativa de crecimiento que manejaba el Gobierno para 2011.

"Solo hay recuperación cuando se crea empleo", admitió hace meses el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Una condición irrenunciable que, definitivamente, también tendrá que esperar a 2012. Aquí el Ejecutivo pincha por segundo año consecutivo. Zapatero adelantó que el nivel de puestos de trabajo empezaría a aumentar en la segunda mitad de 2010. Y, una vez que el primer vaticinio falló, renovó la apuesta para la segunda mitad de este año. Más aún, los presupuestos de 2011 mantienen que entre julio y diciembre se crearían suficientes puestos de trabajo como para compensar lo perdido aún en la primera mitad del año. Por primera vez desde 2008, el promedio anual de empleos sería superior al del año anterior (unos 33.000 puestos de trabajo más a tiempo completo).

Casi nada de eso puede ocurrir ya. Según la Encuesta de Población Activa, en la primera mitad del año se han destruido más de 230.000 empleos respecto al promedio de 2010, tras otro primer trimestre nefasto que acercó el paro a los cinco millones de personas. El discreto resultado de julio, mes que se beneficia del tirón en la contratación por la temporada turística, corrobora que levantar lo perdido hasta ahora es misión casi imposible. "Todavía no se aprecia el fin de la crisis en el mercado laboral", concluyen los expertos de AFI, en el análisis mensual que hacen por encargo de la patronal de empresas de trabajo temporal. "El empleo ha retrocedido a niveles de hace seis años", señalan como medida del destrozo ocasionado por la crisis económica.

En opinión de los expertos del BBVA, aún hay alguna opción de que haya creación neta de empleo (más puestos de trabajo que en el mismo periodo de 2010) "en el tramo final del año". Lo que no tiene remedio alguno es el pronóstico oficial sobre la tasa de paro. El Ministerio de Economía mantuvo, contra el criterio del resto de los expertos, que el número de desempleados no pasaría del 20% de la población activa en el conjunto del año. Hasta junio, la tasa de paro supera el 21%. Y si el último repunte de la población activa se consolida, apenas bajará de esa proporción en lo que queda de año.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de agosto de 2011