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Galicia celebra su día grande

Los partidos lanzan reivindicaciones dispares para salvar la recesión

La presidenta del Parlamento confía en una pronta recuperación del Códice

En tiempos de crisis, la lista de encargos al Apóstol se hace interminable, pero empieza y termina en reclamar su ayuda para salir de la recesión. La presidenta del Parlamento, Pilar Rojo, que ejerció de delegada regia en la Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago, hizo votos en la catedral por una economía mejor, que debe venir acompañada "de un nuevo florecimiento de los valores imperecederos" como la honestidad, el respeto, el esfuerzo individual y colectivo o la solidaridad. Valores todos ellos que "parecen a veces desdibujados de entre nuestras prioridades cotidianas".

Otro tanto hizo en su homilía el arzobispo de Santiago, Julián Barrio, aunque previamente depositó la responsabilidad no tanto en el Apóstol como en la propia sociedad, de la que dijo que no encontrará los elementos necesarios para superar la crisis si no cambia en su interior "con una actitud de conversión".

Barrio: "Una ley que contradice la verdad carece de fuerza obligatoria"

Los galardonados con las medallas defienden el gallego y la investigación

Los dos, oferente y arzobispo, llegaron por la mañana a una plaza del Obradoiro totalmente despejada de turistas, en la que confluyeron las procesiones militar y religiosa. Pilar Rojo pasó revista a las tropas y saludó a las autoridades, entre las que estaban el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo; el delegado del Gobierno en Galicia, Miguel Cortizo, y todos los conselleiros. Pero el que más llamó la atención fue el nuevo alcalde de Santiago, Gerardo Conde Roa, ataviado con un aparatoso traje regional de gala. Engrosaron entre otros la lista de autoridades el Fiscal Superior de Galicia, Carlos Varela; el Valedor do Pobo, Benigno López, y el presidente del Consello da Cultura Galega, Ramón Villares.

Pilar Rojo empezó por hacer votos por una pronta recuperación del Códice Calixtino, recientemente robado en la catedral, del que no hubo referencias en la homilía de Barrio, pero rápidamente pasó la delegada de la Casa Real a hacerse eco de la "grave crisis económica, que tiene como principal consecuencia el desempleo". Invocó la presidenta del Parlamento al Apóstol para "ser capaces de articular soluciones para las graves situaciones cotidianas a las que nos enfrentamos". Unas soluciones, añadió, que "deben nacer del esfuerzo conjunto de todos nosotros".

"Ilumínanos, patrón de España y de Galicia, para que este resurgir de la economía venga acompañado de un nuevo florecimiento de los valores imperecederos -honestidad, respeto, esfuerzo individual y colectivo, solidaridad-, que parecen a veces desdibujados de entre nuestras prioridades cotidianas", reclamó Pilar Rojo. En su larga lista de peticiones, no se olvidó de incluir su ayuda "en el empeño conjunto de acabar con la violencia contra las mujeres, un gravísimo mal que nos sobresalta y nos espanta día tras día". También pidió para acabar "con los más graves problemas" que se le presentan a la humanidad, como "las guerras, la violencia en todas sus manifestaciones, el hambre, las formas diversas de esclavitud moderna y el terrorismo".

Julián Barrio, mientras, llamó en su homilía a "obedecer a Dios antes que a los hombres" y criticó la "cultura actual", en la que "la autonomía humana se ha convertido en el valor más decisivo". Por ello, defendió el protagonismo de la Iglesia para "fortalecer la convivencia social" cuando recuerda a sus fieles y a todos los hombres que "las leyes justas, aunque puedan y aun deban perfeccionarse, obligan en conciencia". "Una ley civil que, rebasando los límites de su competencia, contradiga la verdad del hombre, no reconociendo sus derechos fundamentales o incluso atropellándolos, carece de fuerza obligatoria", pregonó Barrio.

Si la agenda del Día de Galicia comenzó con la Ofrenda al Apóstol, continuó con la imposición de las Medallas de Galicia al Instituto da Lingua Galega y al doctor Ángel Carracedo. Feijóo agradeció la labor de ambos en un discurso de marcado carácter autonomista. "Sin democracia y sin autogobierno, Galicia estaría hoy inerme delante de sus desafíos", afirmó. Los galardonados agradecieron la distinción con discursos reivindicativos. La directora del instituto, Rosario Álvarez Blanco, se declaró "profundamente preocupada" por la situación del gallego y exigió a las autoridades políticas que atiendan a las "voces de los expertos" que alertan de su estado, además de llamar a retomar "el consenso". Por su parte, Carracedo exigió que se mantenga "la inversión" en investigación pese a la crisis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 26 de julio de 2011