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CARTAS AL DIRECTOR

Genética y educación

Es de desear que los dirigentes de la CEOE entiendan más de empresas que de educación, porque si no debiéramos llevarlos a hacer el correspondiente estudio genético. Los genes se han convertido en un arma ideológica para retroceder en el tiempo hacia el siglo XVIII o XIX, en especial en las condiciones laborales y en el ahorro del dinero público dedicado a salud y enseñanza.

No sé quiénes son tan afamados investigadores que se han llevado por delante todo lo que la humanidad en conjunto y los especialistas han considerado importante a lo largo de estos siglos. Es decir, que nos podemos ahorrar el dinero en educación porque solo es una capacidad innata y no hay nada que potenciar.

Tales conclusiones quedan desmentidas por la realidad. Los países que más dedican a formación del profesorado y a educación alcanzan las cotas más altas en desarrollo cultural. No conozco ni la genética ni la especialidad de los "expertos" que lo elaboraron, pero el estudio es sospechoso de vender "gato por liebre", como se dice popularmente. Para muestra un botón: hay mayor correlación entre el nivel educativo de los padres y de los hijos biológicos que el de los adoptivos. Tampoco entienden que la capacidad educativa y el aprendizaje, además del gen correspondiente, necesitan de otra serie de factores, entre ellos la seguridad emocional, y que las situaciones traumáticas, las inhibiciones y otros síntomas psicopatológicos influyen en el rendimiento escolar.

Los ilustres estudios quieren retrotraernos a siglos pasados, a los de "la letra con sangre entra" o el que no estudia es un tonto. Olvidemos la complejidad humana y creamos que solo somos un conjunto de genes de mayor o menor calidad. Ya llegaremos a razas superiores e inferiores. Demos tiempo al tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de junio de 2011