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La justicia de la ONU condena a la primera mujer por genocidio

Una exministra de Ruanda ordenó violar y matar a civiles

Pauline Nyiramasuhuko, de 65 años, de etnia hutu y antigua ministra ruandesa de Familia, es la primera mujer condenada a cadena perpetua por genocidio. El Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR), con sede en Tanzania, la señaló ayer como responsable de haber organizado el secuestro y violación de mujeres y niñas tutsis, la comunidad minoritaria en el país.

Testimonios de las supervivientes recuerdan a Nyiramasuhuko en 1994 "montada en una camioneta y llamando a los hutus a aplastar a las cucarachas [los vecinos tutsi]". Los jueces también consideran probado que ordenó y facilitó el asesinato de civiles tutsi en su ciudad, Butare. Su hijo, Arsene Shalom Ntahobaki, recibió la misma condena por haberla ayudado.

Una testigo recuerda a Nyiramasuhuko decir: "Acabad con ancianos y fetos"

El intento de exterminio de la población tutsi por parte del Gobierno hutu dejó en 1994, según la ONU, unos 800.000 muertos. Hasta 500.000 mujeres fueron violadas y acabaron infectadas con el virus del sida. Para conservar su influencia en África, y el acceso a las materias primas, la comunidad internacional no reaccionó a tiempo. Tampoco usó al principio el término genocidio, que le hubiera obligado a intervenir.

Situada al sur de Ruanda, en Butare convivían hace casi dos décadas grupos de hutus moderados y tutsis. Pauline Nyiramasuhuko se habría encargado de acelerar el exterminio de los tutsis a manos de las milicias hutus, que ella contribuyó a crear. Según el TPIR, las violaciones en masa tuvieron intención genocida al utilizarse como método de tortura. En un país donde la etnia está ligada al linaje paterno, forzar a una mujer equivale a destruir a la comunidad atacada. Ella es apartada y sus hijos ya no se consideran del clan. "Acabad con ancianos y fetos", recordó una testigo haberle oído decir a la procesada.Otras declaraciones son igualmente sobrecogedoras. Cuando las mujeres pedían clemencia en nombre de sus hijos, "eran degolladas sin miramientos". Un pasaje cita la respuesta dada por los milicianos cuando salían a violar: "Lo hacemos en nombre de Nyiramasuhuko. Nos premia por poner en su lugar a las mujeres [tutsi] que nos miran con desprecio", decían.

La acusada fue identificada por los testigos como organizadora de un pretendido reparto de comida en un puesto de la Cruz Roja. Acudieron cientos de refugiados tutsi, pero los hombres fueron separados de las mujeres. A ellos los ametrallaron. Ellas fueron violadas antes de morir. La exministra huyó a Congo tras el genocidio y trabajó como asistente social con los refugiados. El genocidio ruandés provocó un éxodo masivo de refugiados que acabó precipitando las dos guerras civiles posteriores de Congo. Nyiramasuhuko fue arrestada en 1997 en Kenia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de junio de 2011