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Reportaje:

El juez: "Es una historia increíble"

El magistrado del Gürtel interroga a un empresario que reconoce haber pagado en 2004 un millón de euros a una cuenta en Suiza del Ayuntamiento de Madrid

Antonio Pedreira: "Aunque fuese cierta la historia, que yo creo que es increíble, me resulta todavía más exagerada su versión [...]. Es decir, no recuerda dónde ingresó [un millón de euros], la cuenta donde ingresó. Recuerda que tenía el dinero en Suiza, pone usted el dinero en lugar de ponerlo la sociedad. Y ahora me dice que con ese dinero se van de viaje... ellos. No sé quiénes son ellos...".

Rafael Naranjo: "Yo tampoco".

A. P.: "Y usted reconocerá que la historia es increíble...".

R. N.: "Pues eso le dijeron también a mi hijo cuando le convocaron".

Este es un extracto de la declaración del empresario Rafael Naranjo Anegón, expropietario de la empresa Sufi, que fue interrogado por el magistrado que instruye el caso Gürtel, Antonio Pedreira, durante casi dos horas el pasado 3 de marzo.

"Me dijeron que había que mandarlo a esa cuenta, y lo mandé"

En la declaración del empresario, a quien el juez le imputa la autoría de un presunto delito de cohecho continuado, reconoce haber pagado, siete meses después de que el Ayuntamiento de Madrid le adjudicara la contrata de la limpieza viaria del distrito de Moratalaz en 2004, un millón de euros en dinero negro. La particularidad de este abono es que se hizo desde una cuenta propiedad de Naranjo en Suiza a otra del mismo país, cuyos propietarios no identificó. Según Naranjo, que sufrió un ictus meses antes de declarar ante el juez, el pago se hizo bajo las instrucciones de responsables del Ayuntamiento, cuya identidad no facilitó al juez al asegurar que no la recordaba: "Fue una persona del Ayuntamiento [...]. Había una serie de asesores. No recuerdo la persona. Lo que sí recuerdo es que se nos dio el número de la cuenta a la que teníamos que hacer la transferencia, y es lo que hicimos", dice Naranjo. "¿La cuenta era privada o de una entidad pública?", interpeló Pedreira. "No lo sé", contestó Naranjo: "Me dijeron que había que mandarlo a ese número de cuenta, y lo mandé".

No obstante, Naranjo, a preguntas de la fiscalía, reconoció haber mantenido varias reuniones con el exviceconsejero de la Comunidad de Madrid Alberto López Viejo, que entonces era el responsable de los servicios de limpieza viaria del Ayuntamiento de Madrid. López Viejo está imputado como presunto autor de los delitos de cohecho, tráfico de influencias, fraude fiscal, asociación ilícita, blanqueo de capitales y falsedad. Por estos delitos el juez le ha pedido una fianza de 750.000 euros.

El empresario Naranjo sostiene en su declaración que los pliegos técnicos le obligaban a pagar el 3% del total de la cantidad que recibiría del Ayuntamiento en los 10 años en los que iba a prestar el servicio de limpieza viaria del distrito de Moratalaz. Y que unas personas del Ayuntamiento, que no identificó, iban a utilizar el dinero para realizar viajes por Europa para conocer el servicio de limpieza de otras capitales y para campañas de concienciación ciudadana: "No solo pasa en el Ayuntamiento de Madrid. Está muy generalizado en otros Ayuntamientos, pues indica mejoras para la recogida y para el aspecto de la ciudad y para la colaboración ciudadana", justifica Naranjo. Pero de forma inmediata, el juez contesta: "Para eso están los impuestos. [...] Para cumplir esa finalidad están los impuestos, no los pliegos especiales".

El empresario justificó el pago del millón de euros: "No podemos dejar de acudir al concurso. Si es que no, la culpa no la tenemos nosotros, la culpa la tienen, pues no sé, las estructuras". Pedreira contesta: "El primero que tiene la culpa es el que pone el dinero...".

A su vez, Rafael Naranjo manifiesta: "El pliego está tan claro que no había lugar. La otra posibilidad era hacerle un pleito al Ayuntamiento para que quitara eso [el pago del 3%]. Un contratista no puede ir contra la Administración, porque es suicida. O sea, si han establecido esas reglas del juego...". En ese momento, Pedreira le corta en su declaración para asegurar: "Si un contratista no puede ir contra la Administración, no es el imperio de la ley, es el imperio de la arbitrariedad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de mayo de 2011