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Una mujer, al frente de la lucha contra el 'narco' en México

Hillary Clinton y Michelle Obama le entregaron hace unos días en Washington un premio por su valentía en la lucha contra el crimen organizado, y ahora el presidente Felipe Calderón acaba de proponer al Senado que ratifique su nombramiento como primera mujer al frente de la Procuraduría General de la República (PGR). Sin embargo, en México, la noticia del ascenso fulgurante de Marisela Morales Ibáñez en el seno de la institución no ha recibido un aplauso cerrado. Tal vez porque, lejos de representar un orgullo, la historia reciente de la PGR ha estado marcada por la ineficacia, la complicidad con los criminales y la falta de independencia frente al poder.

Valgan dos datos para corroborar lo anterior: más del 90% de los crímenes que se cometen en México siguen quedando impunes y varios altos cargos de la PGR fueron destituidos en los últimos años tras descubrirse que trabajaban a sueldo del narcotráfico. Marisela Morales es la tercera opción del presidente Felipe Calderón al frente de la PGR. Su primer procurador fue Eduardo Medina Mora, a quien destituyó por sus continuos enfrentamientos con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Lo sustituyó por Arturo Chávez, de perfil más bajo y mucho más obediente ante los intereses del poder. Tanto Medina Mora como Chávez confiaron en Marisela Morales. Tales apoyos han resultado decisivos para su nombramiento como procuradora, pero también contribuyen a la desconfianza de la oposición y los medios. No en vano, uno de los mayores fiascos de la PGR -la detención sin pruebas de un buen número de alcaldes y concejales de Michoacán, la mayoría de la oposición- tuvo la firma de Marisela Morales como jefa de la SIEDO (el organismo de la PGR que investiga al crimen organizado).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de abril de 2011