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El arte contemporáneo español aterriza en Moscú

Una selección de obras del Patio Herreriano viaja a la capital rusa para mostrar la vitalidad de la nueva creación

Las 59 obras de la exposición Ficciones y realidades están ya armónicamente dispuestas en 11 salas del Museo de Arte Moderno de Moscú (MMOMA). Se trata de un singular recorrido por el arte contemporáneo español de los últimos 10 años a partir de la colección del Museo Patio Herreriano de Valladolid. Seleccionado por la comisaria María de Corral, el conjunto, ejecutado por 39 artistas, se enmarca en el Año Dual España-Rusia 2011 y pone un contrapunto de actualidad a la exhibición pictórica del Museo del Prado, que fue inaugurada en febrero en el Ermitage de San Petersburgo.

"Me gusta este espacio porque en él se pueden crear muchas historias y narrativas", explica María de Corral, refiriéndose a las salas amplias y heterogéneas de las dependencias del MMOMA situadas en el bulevar de Gógol, a pocos metros de la catedral de Cristo Salvador y el Museo Pushkin. Las obras aquí expuestas están "sin clasificar", es decir "sin referencia obligada, sin marco contextual inevitable, sin todo aquello de lo que se va cargando la obra a medida que pasan por ellas los años", según explica De Corral en el catálogo. Son creaciones realizadas en distintas disciplinas, pintura, vídeo, fotografía, escultura y dibujo, de tal modo que todos los artistas de la muestra "son esenciales a la hora de trazar el mapa de la creación contemporánea de las artes plásticas de España".

La muestra exhibe 59 dibujos, pinturas, fotografías, vídeos y esculturas

"Los años 2000 han sido una década que nos ha hecho reconsiderar nuestras archisabidas nociones de realidad y ficción", opina la comisaria. "Debido a la irrupción de una nueva versión del espacio y el tiempo facilitada por las nuevas tecnologías, han surgido nuevas realidades que discurren por los campos de lo ficcional de tal manera que nos encontramos inmersos en la enorme brecha entre la realidad real y la realidad simulada". De ahí, el título de la exposición.

La fotografía Aparcamientos, de José Manuel Ballester (1960), y dos retratos de Pierre Gonnord (1963), artista francés afincado en España, abren el recorrido. Los personajes de Gonnord parecen haberse "escapado" de un cuadro de Ribera y de una Adoración de los Magos, comenta De Corral, y muestran que "no se necesita pintar para hacer un retrato". A la experimentación con materiales extrapictóricos de Daniel Verbís, sigue una obra de Ángela de la Cruz (1965), artista que tratando de romper la representación pictórica tradicional convierte sus lienzos en escultura.

De las obras centradas en el color por sí mismo, sin narrativa, se pasa a la de otros de pintores más jóvenes donde el color deriva hacia la literatura. El recorrido lleva desde El Dorado de Carlos León, un pintor que "se ocupa de la deconstrucción del objeto cuadro", a Rastros urbanos, del sevillano Gerardo Delgado, pasando por La Niña de los Peines, de Ignacio Tovar, y la serie Barcelona, de Soledad Sevilla.

Mientras el catalán Jordi Colomé muestra su preocupación por el caos urbanístico con maquetas desmontables, Antoni Muntadas presenta una superposición fotográfica de Venecia y Nueva York, y Jorge Galindo se inspira en carteles antiguos e imágenes de cine. La tierra de origen de los artistas, ya sea Euskadi (Txomin Badiola), Andalucía (Alfonso Albacete) o el litoral mediterráneo se hacen evidentes en las obras, opina Corral, con cierto escepticismo sobre la "globalización". Hay también un "espacio de mujeres", afirma la comisaria, expresado en obra de Maggie Cardelús (salita de estar con textura evocativa del mantel de ganchillo) y en una foto de Concha Pérez, que convierte una cantera en un espacio interior e íntimo, al ponerle unas cortinas.

También hay dibujos de objetos personales y domésticos de José Miguel Pereñíguez, una composición de Pablo Genovés y varios vídeos, entre ellos uno del grupo El Perro en el que campeones de skate se pasean por la cárcel de Carabanchel en ruinas en un patinete llamado "democracia", otro de Sergio Prego (Black monday), que capta y convierte en objeto un accidente mediante el uso de múltiples cámaras. Por su parte, Fernando Sánchez Castillo presenta un diálogo entre dos camiones antidisturbios que parecen animales cortejándose, mientras Cristina Lucas exhibe un ácido humor en Touch and go. En ellas, dos personajes maduros echan piedras contra la fábrica clausurada donde pasaron su vida laboral.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 30 de marzo de 2011