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Entrevista:TRINIDAD JIMÉNEZ | Intervención aliada en Libia

"Todavía es factible una solución que pase por el exilio de Gadafi"

La ministra española de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez (Málaga, 1962), asiste hoy en Londres a una reunión de los países que el pasado día 19 se conjuraron en París para frenar la violencia desatada por Gadafi contra su propio pueblo. El objetivo de la cita, asegura, es mostrar la "unidad de la comunidad internacional" y establecer un mecanismo de coordinación política.

Pregunta. ¿Quién controla políticamente la operación militar: el Consejo Atlántico de la OTAN o la coalición de voluntarios?

Respuesta. No son incompatibles, porque muchos miembros de la coalición forman parte de la OTAN. Pero el grupo que se reúne en Londres es más amplio e incluye a varios países árabes.

P. ¿Qué iniciativa política puede salir de esta reunión?

"Hay que mantener por encima de todo la integridad territorial de Libia"

"Los pagos de Repsol están congelados. Ni un euro de España ha ido a Trípoli"

R. La prioridad sigue siendo un alto el fuego inmediato. Una vez se logre, y lo verifique Naciones Unidas, hay que plantearse qué vendrá después. La resolución de la ONU habla de facilitar un diálogo que conduzca a las reformas políticas necesarias para encontrar una solución pacífica y sostenible...

P. ¿Derrocar a Gadafi es el objetivo de la intervención militar?

R. La resolución no lo dice expresamente, pero se deduce cuando afirma que la solución a la crisis tiene que responder a las demandas legítimas del pueblo libio. Obama lo expresó muy bien; dijo que [la caída de] Gadafi no es un objetivo militar, pero sí un objetivo político. Todos los países debemos acompañar ese proceso, pero los protagonistas tienen que ser los propios libios.

P. ¿Y no dificulta la salida de la crisis haber enviado a Gadafi al tribunal penal internacional?

R. Cuando el Consejo de Seguridad aprobó la resolución 1970 [que ordenaba al tribunal internacional investigar] se trataba de presionar a Gadafi para que cesara la violencia. Pero no hizo caso e incluso intensificó la represión. Para evitar un baño de sangre se aprobó la resolución 1973, que autorizaba el uso de la fuerza.

P. ¿Entonces no queda espacio para una salida diplomática?

R. Un alto el fuego abriría de nuevo el espacio para la diplomacia, para una mediación que, a mi juicio, deberían encabezar los países árabes.

P. Erdogan se ha ofrecido...

R. Turquía no es un país árabe, pero sí musulmán y ha jugado un papel clave en la OTAN.

P. ¿Cabe pensar en una salida basada en el exilio de Gadafi?

R. Es verdad que aún no existe acusación formal ni orden de busca y captura contra Gadafi. Por tanto, jurídicamente, en este momento, sería todavía factible.

P. ¿La aviación de la coalición es la aviación de los rebeldes? Antes estaban acorralados y ahora han pasado a la contraofensiva...

R. Han tardado una semana... La coalición está cumpliendo escrupulosamente el mandato de la ONU: ha frenado los ataques de Gadafi contra la población y está siendo cuidadosa en evitar a toda costa víctimas civiles.

P. Una Libia partida en dos ¿sería una pesadilla aún peor que una Libia bajo Gadafi?

R. El objetivo de la comunidad internacional es mantener por encima de todo la integridad territorial del país.

P. ¿Se reconocerá diplomáticamente al Consejo Nacional de Transición de Bengasi?

R. Algunos países le estamos dando de facto ese estatus, más allá de la formalidad diplomática. Dialogamos con ellos y no con Gadafi. Pero es verdad que ese Consejo representa a una parte de Libia y hay que incorporar a representantes de todo el país.

P. Hay quien aboga por entregar armas a los rebeldes.

R. La resolución es muy clara: el embargo rige para todos.

P. España envió ayuda humanitaria a Libia y prometió más...

R. Hemos firmado un convenio con la Unión Médica Árabe para abrir un corredor humanitario desde El Cairo y Alejandría a Bengasi. Ya tenemos listo un nuevo cargamento de 16 toneladas, pero queremos mantener ese canal para enviar, junto con otros países, toda la ayuda necesaria.

P. La UE ha pedido que los pagos del petróleo no vayan a manos de Gadafi. ¿Qué ha hecho Repsol?

R. Repsol ha sido impecable: tenía que cumplir las resoluciones de la ONU, sin desatender sus obligaciones contractuales. Como el Aresbank ha sido intervenido, Repsol puede depositar los pagos y estos quedan congelados hasta que se levanten las sanciones. Ni un euro procedente de España está llegando a Gadafi.

P. ¿Qué le dijo el presidente sirio Bachar El Asad cuando le recibió el pasado día 15 en Damasco?

R. Analizamos los cambios en el mundo árabe. Le dije que responden a demandas legítimas de los ciudadanos y que el proceso es irreversible. Él estuvo de acuerdo, aunque es verdad que hablábamos de otros países, no de Siria. Le añadí que donde aún no se habían producido protestas era mejor tomar la iniciativa.

P. ¿Se sintió engañada cuando reprimió las manifestaciones?

R. No, porque no hubo ningún compromiso de su parte. Uno puede tener mayor o menor intención reformista, pero lo que no puede es utilizar la violencia contra su población. Esa es una línea roja que no se puede pasar.

P. ¿Y qué hace la comunidad internacional si se traspasa? En Siria, Yemen o Bahréin se ha quedado de brazos cruzados...

R. No hay pasividad, hay una permanente llamada de atención. La intervención militar es el último recurso, pero no tengo ninguna duda de que la comunidad internacional debe utilizar todos los instrumentos para disuadir a los gobiernos de usar la violencia contra ciudadanos que reclaman pacíficamente. En esto hay que ser muy firmes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 29 de marzo de 2011

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