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La policía detiene a cuatro jóvenes por el asalto a la capilla de la Complutense

Los alumnos quedan en libertad tras prestar declaración - El obispo auxiliar de Madrid oficia una misa con un millar de asistentes en el campus

"Pobrecillos, que Dios los perdone". La piadosa anciana clama el perdón y aguanta la solana sentada en una silla en la explanada del campus de Somosaguas de la Complutense, junto a los altavoces que retransmiten la misa del interior de la capilla. Cerca de un millar de personas -estudiantes de diversas universidades, familiares, profesores, vecinos- se acercaron a la ceremonia "de desagravio" que ayer organizó el Arzobispado de Madrid tras la irrupción, el pasado día 10, de unas 50 personas en el pequeño templo universitario lanzando consignas contra la Iglesia. A pocos metros, en la Facultad de Políticas, un grupo de jóvenes con los rostros tapados levanta dos pancartas en silencio. Por ti, por mí y por todas mis compañeras, dice una. Contra la criminalización del feminismo, se lee en la otra. Se concentran para apoyar a los participantes de la performance que el Arzobispado consideró "una profanación" de la capilla y contra la detención de cuatro alumnos de la facultad, ayer por la mañana.

La Policía Nacional arrestó e interrogó a los estudiantes supuestamente implicados en el asalto a la capilla. Les detuvieron, según una portavoz policial, tras abrir una investigación y tomar declaración al capellán de la capilla para corroborar lo ocurrido. Los detenidos, integrantes de las asociaciones RQTR y Contrapoder de la Facultad de Políticas, negaron su participación en la irrupción a la capilla, según fuentes de su entorno. Fueron puestos en libertad sin saber "cuál es, a ciencia cierta, su actual situación jurídica", según el comunicado de respaldo de profesores y alumnos de Políticas. Más de 150 profesores firmaron otro manifiesto en el que piden una Universidad laica.Ayer hubo versiones contradictorias respecto al género de los detenidos -dos chicos y dos chicas, según la Jefatura Superior de Policía y tres chicos y una chica, según sus allegados-. La policía actuaba por un posible delito contra los sentimientos religiosos (artículos 524 y 525 del Código Penal) penado con hasta seis años de cárcel, aunque este tipo de conductas se suelen saldar con multa, según los expertos consultados.

Los cuatro estudiantes quedaron en libertad ayer a mediodía tras prestar declaración en la comisaría de Moratalaz. La operación, de la Brigada Provincial de Información de la Policía Nacional, quedó cerrada por la tarde sin previsión de más detenciones, según un portavoz policial.

En los corrillos previos a la misa, en la explanada que rodea la capilla, la noticia de los arrestos comenzó a circular poco antes del inicio de la ceremonia que, como todos los días, empezó a las 13.30. "No valoro la detención, eso corresponde a la justicia", aseguró Feliciano Rodríguez, responsable de la Pastoral Universitaria de Madrid. "Lo que sí es importante es que se pidan responsabilidades con el deseo de que actos como estos no vuelvan a ocurrir", añadió. Cerca de un millar de personas siguieron la misa que ofició el obispo auxiliar de Madrid, César Franco. El obispo destacó "el sentimiento de indignación y repudia" por lo ocurrido una semana antes. "Queremos reparar el mal cometido mediante la acción redentora de Cristo", prosiguió. Sus palabras retumbaban en la explanada. Durante casi toda la ceremonia, que duró una hora, reinó la paz. Hubo algunos gritos en uno de los laterales de la fachada de la capilla. "Talibanes, borrachas", bramó un hombre a tres chicas que se acercaron, pero no para seguir la misa. "Estábamos en un segundo plano hasta que ha llegado a meterse con nosotros, piden respeto pero no respetan", explicó una de ellas, que solo se identificó como Sara.

A su espalda, Juan Gómez, estudiante de la Universidad Autónoma de 23 años, hablaba mientras a las cámaras: "Defendemos lo más importante que tenemos, que es nuestra fe". El obispo destacó la relación "cordial y profunda" del Arzobispado de Madrid con la Universidad Complutense, que alberga capillas en sus campus "desde la segunda mitad del siglo pasado", según Franco. Y eso a pesar de la opinión del rector Carlos Berzosa, partidario de que las capillas salgan de los centros docentes públicos.

En la misma línea, más de 150 catedráticos y profesores de distintas universidades públicas de España respaldaron ayer un manifiesto por la laicidad. Defendieron que, aunque no comparten la forma en que los estudiantes entraron en la capilla de Somosaguas el 10 de marzo, su movilización responde a "una tradición democrática y comprometida" de la universidad "que no debe perderse".

Los firmantes consideran que la presencia de capillas "y otros símbolos de poder religioso" en instituciones educativas públicas "no responde a la satisfacción del derecho a la libertad de culto, sino a un privilegio de la Iglesia Católica que va siendo hora de superar". Pidieron la revocación del convenio entre el Arzobispado de Madrid y la Complutense "en defensa del principio de aconfesionalidad del Estado" y denunciaron "una campaña mediática" que responde a "innobles intereses políticos dirigidos a criminalizar las manifestaciones públicas en defensa de las mujeres, de la diversidad sexual" y a la Complutense, que el 6 de abril celebra elecciones a rector. Uno de los seis aspirantes siguió ayer la ceremonia. El candidato José Iturmendi, de la Facultad de Derecho, aseguró que acudía a la misa "como miembro de la comunidad universitaria" al margen de sus aspiraciones políticas.

En la Facultad de Geografía e Historia se produjo un altercado que el decanato mandó investigar. Un grupo de unas 20 personas entró en la facultad a "arrancar" varios carteles de respaldo a los participantes de la performance. Los rótulos protestaban "contra el poder de la iglesia en la universidad" y "la represión eclesiástica" que "silencia y criminaliza la lucha de las mujeres". Según una asistente, agredieron a tres estudiantes "con golpes y patadas". El decano de la facultad añadió que también empujaron a una vicedecana que acudió a mediar en la pelea.

Después del asalto

- Jueves 10. Un grupo de estudiantes asalta la capilla del campus de Somosaguas de la Complutense en una protesta contra la Iglesia y algunas chicas se desnudan de cintura para arriba.

- Viernes 11. La Complutense abre una investigación para identificar a los que asaltaron la capilla el día anterior.

- Sábado 12. El seudo- sindicato Manos Limpias presenta una denuncia por la "profanación" del templo de Somosaguas.

- Martes 15. El rector de la Complutense, Carlos Berzosa, opina en una entrevista a EL PAÍS que "no debería haber capillas en las universidades públicas". El consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid, Francisco Granados, pide la dimisión de Berzosa en un acto en Valdemorillo .

- Viernes 18. Se celebra en la capilla de Somosaguas una "misa de desagravio" y se detiene a cuatro de los jóvenes que asaltaron la capilla, aunque luego son puestos en libertad. La policía dice que actúa en respuesta a varias denuncias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 19 de marzo de 2011

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