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Reportaje:Catástrofe en el Pacífico

Fukushima se desmorona

Japón admite ya que puede haber daños en la contención de la nuclear, lo que facilita la existencia de fugas - Problemas hasta en un reactor que estaba parado

La nuclear de Fukushima se desmorona. La central vivió ayer un aluvión de fallos en cuatro de sus reactores -los otros dos están en otro emplazamiento cercano-. La Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA) admitió que la contención primaria del reactor número 2 "puede tener afectada su integridad". Asumir que puede haber ese fallo es asumir un accidente de otra dimensión. Hasta entonces todas las llamadas a la calma se basaban en que los edificios de la contención habían aguantado las explosiones de hidrógeno junto a los reactores.

El tono de los expertos consultados fue de creciente preocupación. "La central está moribunda. Si está afectada la contención eso sí que es preocupante", añadió César Dopazo, de la Real Academia de Ingeniería. "Si la integridad de la contención está afectada no tiene por qué significar una fuga, pero sí una mayor debilidad para resistir una fusión del núcleo", opinó Francisco Castejón, físico nuclear y responsable de la campaña nuclear de Ecologistas en Acción.

Falta información sobre qué está pasando en la planta nuclear

El tono que emplean los expertos es de creciente preocupación

El reactor número 2 sufrió en la madrugada de ayer una explosión del hidrógeno que estaba venteando al exterior para reducir la excesiva presión del interior. Lo mismo que había ocurrido en los reactores 1 y 3 pero esto, siempre según las parciales informaciones del Gobierno japonés, no había afectado a la contención.

Pero el reactor número 2 fue distinto. Fue peor. El Gobierno japonés admitió que podía haber dañado la cámara de despresurización, una especie de anillo enorme que rodea el núcleo y que se utiliza para refrigerar. La eléctrica propietaria de la planta, Tepco, admitió que tenía dificultades para introducir agua por ahí para refrigerar y que había tenido 2,7 metros de las barras de combustible -que suelen tener menos de cuatro metros- sin agua.

Ese es el primer paso para que se funda el núcleo, ya que las barras de combustible se calientan y comienzan a fundirse con los elementos metálicos de las varillas que los contienen. Se forma entonces un magma metálico muy radiactivo. Si la contención aguanta puede quedar dentro del edificio (lo que ocurrió en Three Mile Island, en EE UU en 1979). Si la contención falla y esa radiación sale fuera la tragedia podría alcanzar consecuencias imprevisibles.

El director de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, el japonés Yukiya Amano, afirmó desde Viena que los daños afectarían a "menos del 5%" del combustible nuclear.

Las dudas sobre qué está pasando en la nuclear, a 250 kilómetros de la capital, y cómo se está gestionando crecen por la falta de información de Japón. Los reactores 4, 5 y 6 de la central no estaban operativos cuando ocurrió el terremoto y el tsunami, por lo que Tokio siempre los dejó fuera de sus advertencias. Sin embargo, ayer anunció un incendio en la piscina de combustible gastado del cuarto y que había generado una nube radiactiva. [A última hora de ayer, se registró otro incendio en este mismo reactor, informa France Presse]. Además, las piscinas de combustible de los reactores 5 y 6 se estaban calentando.

El combustible nuclear ya utilizado -que es radiactivo durante decenas de miles de años- se almacena en piscinas que requieren un sistema de refrigeración continua. Si se están calentando eso puede implicar que los problemas para introducir agua en la central. Además, Japón estaba estudiando si quitar parte del techo de estos reactores para evitar que una eventual fuga de hidrógeno causase nuevas explosiones dentro del edificio del reactor.

Que los problemas crecen cada día se ve en las dispersas medidas de radiación en el exterior que ofrece Japón. En la madrugada de ayer, después de la explosión en el reactor 2, midió junto a la planta 8,217 milisievert/hora y, según la AIEA, hubo picos en los reactores 3 y 4 de hasta 400 milisievert/hora, un nivel que sí es claramente peligroso para la salud.

Hasta ese día la unidad utilizada era el microsievert/hora, tres órdenes de magnitud por debajo, mil veces menos. Fue entonces cuando la central ordenó evacuar a la mayoría de los 800 trabajadores y dejó solo allí los indispensables para intentar refrigerar la central. Mediciones posteriores bajaron junto a la planta a 11,9 milisievert/hora.

El diseño de estos sistemas de contención fue debatido desde el diseño, en los sesenta, por General Electric. La eficacia de la contención, conocida como Mark I, la del primer reactor, fue puesta en duda por un informe oficial de EE UU de 1972, un año después de que abriera Fukushima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 16 de marzo de 2011