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Ola de cambio en el mundo árabe | Las repercusiones en Bruselas

La Unión Europea no reconocerá como Gobierno a la oposición al dictador libio

La OTAN sigue preparándose a la espera de "base legal" para poder actuar

Los Gobiernos de la Unión Europea no reconocerán en un futuro previsible al Consejo Nacional Provisional de Transición (CNPT) de Libia como un Gobierno alternativo al de Muamar el Gadafi, pese a la apasionada petición a favor del Parlamento Europeo. La situación en el este del país, feudo del CNPT, es lo suficientemente compleja como para no saber quién es quién ni qué pretende y los Gobiernos no quieren precipitarse. Los eurodiputados le reclamaron ayer a Catherine Ashton, coordinadora de la política exterior europea, que eleve mañana esa petición a los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete reunidos para tratar de la crisis libia, pero fuentes próximas descartaron que lo vaya a hacer. "Reconocemos Estados, no Gobiernos", dijo una alta fuente.

La Eurocámara pide a Ashton que tienda la mano al Consejo Nacional libio

Ashton pasó apuros diplomáticos y políticos ayer en la Eurocámara, donde se recriminó a la Alta Representante la lentitud y debilidad de la respuesta europea ante el vendaval democratizador en el norte de África, en general, y ante la crisis libia, en particular.

Destacaron entre los críticos Guy Verhofstadt, líder de los liberales, y el verde Daniel Cohn-Bendit, que reclamaron el reconocimiento del Gobierno alternativo al de Trípoli encarnado por el CNPT. Una resolución que se votará hoy convertirá la iniciativa de establecer relaciones con ese ente en posición oficial de la Eurocámara. Cohn-Bendit fue más allá y pidió que el embargo de armas impuesto a Libia no se aplique a quienes combaten al régimen de Gadafi, "para dar la posibilidad a los libios de liberarse por las armas".

"Corresponde al Consejo de los jefes de Estado y de Gobierno tomar la decisión" sobre el reconocimiento, explicó Ashton. Se le encaró Cohn-Bendit: "entre sus atribuciones está la de presentar propuestas a los Estados. Queremos que se tome su trabajo en serio. Usted tiene que presentar esa petición [a los líderes europeos], si no habrá una grave crisis entre usted y el Parlamento Europeo".

Pero Ashton no va a hacerlo, según fuentes allegadas. Los ocho embajadores europeos que quedan en Libia pidieron a Agostino Miozzo, el emisario del Consejo que viajó a Trípoli el domingo para recabar información, que bajo ningún concepto reconozca la UE al Consejo de Transición. "Reconocemos Estados, no Gobiernos", abundó otro responsable comunitario. "El reconocimiento del Consejo de Transición está descartado en el futuro previsible. Poner un Gobierno en lugar de otro se parece a una de esas intervenciones tan criticadas por el mundo árabe".

Pese a que Estados Unidos quiere dejar a los europeos la iniciativa en esta crisis, la UE pena por encontrar una voz firme ante Libia y cuando lo hace es un eco de lo ya escuchado al otro lado del Atlántico. Washington tiene claro por qué no quiere reconocer al CNPT. "Queremos ver qué pasa, quién controla qué y cuál es su programa", comenta una fuente estadounidense en la OTAN. "Queremos un Gobierno que respete la libertad, la dignidad y que sea representativo".

Los ministros de Exteriores de la UE se reúnen hoy en Bruselas para definir las grandes líneas de actuación ante el norte de África y Libia que mañana discutirán los líderes de los Veintisiete.

Si en la vertiente militar, la UE solo piensa en una movilización de recursos para responder a una crisis humanitaria de gran calado, los ministros de Defensa aliados, reunidos en la sede bruselense de la OTAN, pasarán revista al estado de los preparativos para responder con rapidez a cualquier petición que la Alianza pueda recibir de la comunidad internacional. "Nos guiamos por tres principios", señalan fuentes concordantes. "Necesidad demostrable de que la Alianza actúe, clara y adecuada base legal y apoyo regional a esa acción". Los informantes explican que eso supone una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y aval de la Liga Árabe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de marzo de 2011