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La Unión Europea congelará los bienes de la familia Gadafi la próxima semana

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU reclamó ayer una investigación internacional sobre los posibles crímenes de lesa humanidad perpetrados en las pasadas jornadas por el régimen de Muamar el Gadafi. La resolución aprobada en Ginebra coincidió con la decisión de la Unión Europea de imponer sanciones al coronel: congelación de activos de la familia Gadafi, prohibición de venta de armas y de material antidisturbios a Libia y elaboración de una lista negra de personas del régimen responsables de la mortífera violencia de las pasadas jornadas.

Ambas decisiones llegaron mientras los embajadores en la OTAN debatían cómo intervenir en la crisis, siempre a la espera de lo que decida el Consejo de Seguridad de la ONU en cuestión de horas o días.

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El estrechamiento del cerco internacional y los indicios de que el régimen enfila su final se encarnaron en las deserciones de sus diplomáticos en diversos foros, en particular el pleno de su delegación en el Consejo de Derechos Humanos, del que Libia fue drásticamente expulsada ayer. En lo que a priori parecía un ejercicio complicado, dadas las afinidades de algunos de los miembros del Consejo con Gadafi y la necesaria unanimidad, sus 47 integrantes estuvieron de acuerdo en que la ONU ponga en marcha una investigación independiente sobre lo sucedido en los últimos días, acciones que este organismo sospecha que pueden constituir crímenes contra la humanidad.

Expulsión e investigación son recomendaciones que el Consejo radicado en Ginebra eleva a la Asamblea General de la ONU en Nueva York, que las tratará el martes. La unanimidad ginebrina permite pronosticar la aprobación de las recomendaciones. También por Naciones Unidas, en este caso el Consejo de Seguridad, pasa la adopción de otras medidas, incluida la prohibición de sobrevuelo sobre territorio libio, opción que algunos países, entre ellos Estados Unidos, Reino Unido y Francia (estos dos en nombre de la UE), piden para impedir actuar a la aviación libia.

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La prohibición de sobrevuelo era una de las cuestiones a debate en la reunión de ayer de los embajadores de la OTAN, convocados para ver cómo garantizar la seguridad de los miles de nacionales de los países aliados, entre los que hay todavía unos 3.600 comunitarios. La cita concluyó sin decisiones operativas, porque no había sido convocada para ello.

"El Consejo Atlántico seguirá la situación muy de cerca coordinado con otras organizaciones internacionales y seguirá manteniendo consultas para estar preparado ante cualquier eventualidad", señaló un comunicado del secretario general de la Alianza, Anders Fogh Rasmussen.

"La prioridad absoluta es la evacuación de los nacionales de los países aliados", apuntó una fuente aliada. "No se va a tomar ninguna medida que puede perjudicar su seguridad".

El frenesí diplomático de ayer se desató después de que Barack Obama hablara con Nicolas Sarkozy, David Cameron y Silvio Berlusconi a última hora del jueves. La UE se puso de acuerdo en imponer las sanciones originalmente concebidas para forzar a Gadafi a negociar con quienes quieren derribarlo.

Las grandes líneas de acción europea quedaron definidas (veto a la venta de armas y antidisturbios, congelación de activos y lista negra) en una reunión de representantes de los Veintisiete, pero los procedimientos comunitarios requieren tiempo para sentar las bases jurídicas que lleven a la aplicación efectiva del plan. Fuentes comunitarias enfatizaron que el deseo de urgencia debería hacer que las sanciones sean efectivas a principios de la semana entrante.

Ciudadanos de varias nacionalidades esperan un barco en el puerto de Bengasi.
Ciudadanos de varias nacionalidades esperan un barco en el puerto de Bengasi.AP

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