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Entrevista:SULEIMÁN MAHMUD | Ola de cambio en el mundo árabe | Los jefes de la rebelión libia

"Gadafi es como Nerón, prenderá fuego a Libia antes de dejar el poder"

Corpulento, afable e ilustrado, el general Suleimán Mahmud se unió a los rebeldes el pasado 21 de febrero y se proclama su jefe militar al este del país. Dos días antes, le llegaron noticias de la sangría que estaba produciéndose en Bengasi. Convocó a sus oficiales y puso su cabeza en la diana al dar la espalda a Gadafi. Afirma que le ha amenazado de muerte, pero no le preocupa, "al fin y al cabo, voy a morir en cualquier caso". Mahmud, que habla "en nombre de los militares y no de la gente", y sus hombres permanecen ahora en algún lugar de Libia oriental, esperando poder coordinarse con su cuartel general y propiciar la caída de Muamar el Gadafi. "Es cuestión de tiempo y paciencia", asegura.

"El dictador aún es fuerte: tiene dinero, tropas leales, armas y mercenarios"

"No esperamos nada de Occidente. Asesinan a la gente y no hacen nada"

Pregunta. ¿Cómo tomó la decisión de unirse a la revolución?

Respuesta. El día 19 me reuní con mis oficiales y les pregunté qué querían hacer. Les recordé que todos nos enfrentábamos a la pena capital si decidíamos enfrentarnos al régimen. La mayoría estuvo de acuerdo. Dos días después me dirigí a la mezquita, en la plaza, para unirme a los manifestantes.

P. Usted luchó como sargento en la revolución liderada por Gadafi en 1969. ¿Por qué ahora se enfrenta al régimen?

R. La revolución fue necesaria y estuvo bien cuando la hicimos, pero Gadafi se volvió loco y se ha convertido en un dictador. No es el hombre de los viejos tiempos. Sus prioridades cambiaron y empezó a hablar de que era el rey de África y a pensar en dar el poder a su hijo. Cuando supe lo que estaba ocurriendo en Bengasi y en otros puntos del país, los asesinatos... un líder masacrando a su propio pueblo con mercenarios, supe que no podía seguir respaldándolo.

P. ¿Quién es más fuerte en este momento?

R. Gadafi, por supuesto. El dinero es su fuerza. Dinero para pagar armas y mercenarios.

P. ¿Cree que el oeste del país caerá en manos rebeldes?

R. Es cuestión de tiempo y paciencia.

P. Aunque ganan terreno y los enfrentamientos se producen cada vez más en torno a Trípoli, ¿puede haber réplicas de los ataques en las zonas que están ya bajo control de los revolucionarios?

R. Esperamos cualquier cosa. Ataques áreos... Gadafi está sediento de sangre. Es Nerón prendiendo fuego a Roma y estoy seguro de que quemará Libia antes de perder el poder. Le gusta demasiado.

P. ¿Tiene un número aproximado de los efectivos con los que cuentan los rebeldes?

R. Esa información es reservada. Pero tenemos todo lo que necesitamos para presentar batalla. Y estamos formando a civiles de la reserva.

P. ¿Qué contacto tienen con el resto de zonas rebeldes?

R. El cuartel general se encuentra en algún lugar de Sirte, y las comunicaciones son imposibles. Es como si hubiera habido un terremoto y nos hubiera partido en siete trozos imposibles de cruzar. Pero estamos intentando mantener un encuentro, que podría producirse en horas.

P. ¿Ve posible que alguien del círculo de Gadafi acabe matándolo?

R. No, su guardia es absolutamente fiel y sabe que cuenta con el apoyo de cientos de miles de hombres. Además, cuenta con un ejército de mercenarios africanos que harán lo que les diga.

P. ¿Cuánto puede aguantar?

R. Como musulmanes creemos en el destino. Así que creo que el destino decidirá. Pero estoy seguro de que está acabado.

P. ¿Qué ocurrirá en el país si cae Gadafi?

R. Conseguiremos traer la democracia. Somos un país grande con muchos recursos y riquezas y poca población. Podría llevarnos una década o más, pero lo lograremos.

P. ¿Puede producirse una lucha interna por el poder?

R. Será el propio pueblo el que una el país. Todas las tribus son una misma familia.

P. ¿Teme que el integrismo islámico o el terrorismo puedan tomar ventaja de esta situación de inestabilidad?

R. Los libios somos musulmanes pero no somos terroristas. Le puedo asegurar que no hay presencia de Al Qaeda en Libia.

P. ¿Espera alguna ayuda de las potencias occidentales o de Naciones Unidas?

R. No esperamos nada de ellos. Hace una semana que los libios están siendo asesinados y no han hecho nada. Creo que les preocupa más la economía que las personas. Deberían saber, ya que viven en países democráticos, que también nosotros necesitamos democracia y libertad. La gente quiere cambio, incluso Obama dejará algún día de ser presidente. Estados Unidos lleva años negociando con dictadores, deberían saber cómo tratar con ellos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 26 de febrero de 2011

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