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Ola de cambio en el mundo árabe | La diplomacia

La OTAN alerta a Europa de los efectos de la revuelta y pide más inversión en Defensa

La orilla sur del Mediterráneo hierve por el anhelo de libertad de sus pueblos y la valentía de las revueltas huele a página inolvidable de historia. Pero sus consecuencias son inciertas. Esa incertidumbre ilustra cómo estos no son tiempos para que Europa siga bajando la guardia en defensa como viene haciendo desde hace años. Así, sin rodeos, el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, lanzó ayer su alerta en la 47ª Conferencia de Seguridad de Múnich, un foro que anualmente reúne en la ciudad bávara a decenas de líderes mundiales del sector diplomático y militar.

"Acontecimientos vertiginosos se están produciendo en Egipto, Túnez y otros países de Oriente Próximo y del norte de África. El resultado de estas revueltas es incierto. Sus consecuencias a largo plazo, impredecibles. Pero una cosa queda clara: las placas tectónicas se están moviendo", advirtió Rasmussen ante una platea que, a lo largo del fin de semana, acogerá a medio centenar de ministros y jefes de Gobierno de docenas de países. "En juego, en este tiempo, no está solo la economía mundial: también el orden mundial. ¿Por qué entonces debería concluir ahora Europa que ya no necesita invertir en defensa? Europa debe estar lista para defenderse ante nuevas amenazas. Europa no puede permitirse descuidar la defensa", prosiguió.

El secretario general eludió mencionar explícitamente el fantasma que agita las pesadillas de muchas cancillerías: la posibilidad del ascenso al poder del islamismo en el arco del sur del Mediterráneo. Pero Rasmussen utilizó a fondo su alerta implícita para denunciar los riesgos inherentes al duro recorte aplicado a los presupuestos militares en los países europeos.

"En los últimos dos años, el gasto militar en Europa se ha reducido en unos 45.000 millones de dólares, una cifra equivalente al presupuesto anual alemán", detalló. "Hace 10 años, Estados Unidos representaba menos del 50% del gasto de la OTAN; ahora, casi el 75%. China ha triplicado su gasto en ese periodo. India lo ha incrementado en un 60%. Si esta dinámica sigue así, nos arriesgamos a una Europa débil y dividida entre unos pocos países con capacidad de defensa real, y el resto. En este escenario es plausible pensar que Estados Unidos mire hacia otros lares en búsqueda de creíbles socios militares", concluyó el político danés.

Antes, el ministro de Defensa alemán, Karl-Theodor zu Guttenberg, había pedido a Europa abandonar ciertas ambiguas dialécticas del pasado para "evitar la menor sospecha de que apoyamos a dictadores". "Europa tiene influencia [en el sur del Mediterráneo]. Deberíamos utilizarla", exhortó. "Comprendemos las preocupaciones de Israel, pero hemos de tener confianza. La mayoría de los ciudadanos en las sociedades que se están rebelando quieren libertad y no son extremistas", añadió. William Hague, ministro de Exteriores británico, aprovechó su intervención para reclamar mayores esfuerzos en la ciberdefensa. Él también mencionó la protesta egipcia -las movilizaciones online, la censura de la Red ejercida por el Gobierno- para reivindicar la centralidad estratégica de ese desafío.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 5 de febrero de 2011