Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Retrato de Adolfo Suárez a un metro de distancia

Primero fue la responsabilidad, después el miedo. 23 de febrero de 1981. "Creo que ni ellos fueron cobardes, ni los que nos quedamos sentados fuimos más valientes. Manolo y yo estábamos representando al ejército y al pueblo español". Manolo es el general Manuel Gutiérrez Mellado y quien habla es Adolfo Suárez. Ellos son el resto de los parlamentarios que, con excepción de Santiago Carrillo, se protegieron bajo sus escaños durante el intento de golpe de Estado de Tejero.

A Suárez la responsabilidad le llegó antes que el miedo. Se lo contó él mismo a la periodista Carmen Laviña, que empezó siguiendo los pasos electorales del presidente cuando, convertido en ex de la UCD, se lanzó como candidato del CDS y terminó siendo su jefa de prensa en el nuevo partido. Laviña acaba de publicar, junto al fotógrafo Antonio Suárez, el libro Adolfo Suárez. Recuerdos prestados (Laberinto).

Laviña y Suárez -ningún parentesco con el presidente- han trazado un retrato público e íntimo del primer jefe de Gobierno de la democracia, algo así como un Suárez a un metro de distancia. En el caso de la escritora, por la confianza de los dos años en que trabajaron juntos -el libro se cierra con una larga entrevista-. En el del reportero gráfico, porque sus fotos se tomaron cuando, lo recuerda él mismo, los fotógrafos campaban a sus anchas por el hemiciclo - "en los escaños, por las escaleras"- antes de que, como ahora, los mandaran al "gallinero". En instantáneas el político tiene la mirada perdida. "Sí", recuerda Antonio Suárez, "rodeado de gente también estaba solo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 7 de noviembre de 2010