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Rajoy propone menos Estado de las autonomías y más privatizaciones

Promete liberalizar aeropuertos y trenes - "Tenemos una Administración excesiva"

Mariano Rajoy trató ayer de responder a los socialistas, que le acusan de tener "una agenda oculta". El presidente del PP ha evitado hasta ahora concretar sus propuestas, sobre todo en lo que se refiere a las durísimas medidas que ya se están perfilando y debatiendo en foros populares. Pero ayer en Santander sí apuntó una de sus líneas maestras: menos Estado de las autonomías y más privatizaciones -lo que él llama "liberalizaciones"- en sectores como los aeropuertos y trenes.

Lo hizo en un foro en el que desde hace tiempo se siente cómodo, el Congreso de la Empresa Familiar, y del que conoce bien su repercusión desde que se encomendó a las propuestas sobre cambio climático de su primo físico. Por eso, y por la necesidad de afrontar la ofensiva del Gobierno, preparó con más esmero de lo habitual un discurso también más detallado de lo habitual sobre sus intenciones en caso de acceder al Gobierno. Eso sí, sin precisar demasiado. Lo pronunció además ante el presidente del banco Santander, Emilio Botín, cuyo apoyo siempre ha buscado el PP para sus propuestas.

El líder del PP insiste en bajar el impuesto de sociedades

Rajoy dejó fuera medidas concretas (y polémicas) que ya discuten algunos barones autonómicos de forma discreta, como la reducción del gasto sanitario -copago incluido-. Pero sí aclaró sus directrices: "Tenemos que realizar un ajuste presupuestario muy intenso. Tenemos una Administración excesiva en la que se solapan los ámbitos de decisión. No puede haber tres ventanillas para trámites similares porque aumenta la inseguridad jurídica y, además, es antieconómico. Es imprescindible que afrontemos una actualización de nuestro Estado de las Autonomías, que aproveche sus bondades, pero que al mismo tiempo lo haga viable y sostenible".

Demandó que se fije "de una vez por todas, con nitidez, qué Administración desempeña más eficientemente cada competencia" y, en fin, que se ponga "en marcha un plan de simplificación y armonización regulatoria que asegure la unidad de mercado, puesta hoy en peligro por la multiplicidad de normativas autonómicas".

Es un discurso que suscriben en privado -nunca en público- muchos dirigentes nacionales y autonómicos del PP, y que defiende Rosa Díez, competidora electoral del PP desde UPyD.

Pero Rajoy no se quedó ahí. Apuntó un nuevo proceso de privatizaciones similar al que protagonizó su partido en 1996. Aún hay parte del Estado susceptible de ser vendida, en especial trenes, puertos y aeropuertos. Y por ahí ahondó Rajoy: "Tenemos que desarrollar una agresiva agenda liberalizadora para que la productividad crezca en España, aumentando la competencia, tanto en los mercados de bienes y servicios finales, como en aquellos otros que aportan inputs intermedios a las empresas. En ámbitos como los servicios profesionales, los postales, el comercio minorista, el transporte ferroviario, los puertos y aeropuertos, la economía española tiene un entorno regulatorio que impide o restringe la competencia hasta hacerla inexistente o irrelevante; en otros, como la energía o las telecomunicaciones, es necesario avanzar en el proceso liberalizador, eliminando una serie de trabas que lo entorpecen".

Las palabras de Rajoy, que en muchas cosas, como la liberalización de los servicios, coinciden con propuestas del Gobierno, son lo suficientemente ambiguas como para evitar que la polémica se centre en él -su gurú Pedro Arriola le ha aconsejado que en esta época de crisis es mejor que el foco siga puesto en el Gobierno y en su gestión económica-, pero a la vez son lo suficientemente orientativas como para desmentir la idea, que molesta mucho en el PP, de que no tiene un proyecto y por eso no se moja.

El líder popular insiste en plantear bajadas del impuestos de sociedades, y en la idea de fijar por ley -ha llegado a plantear incluso un cambio de la Constitución- el límite de gasto y de endeudamiento de todas las Administraciones. El Ayuntamiento y la Comunidad más endeudados, el de Madrid y la de Valencia, están en manos de su partido.

Lejos de marcar distancias con el primer ministro británico, David Cameron, que acaba de mandar a medio millón de funcionarios a la calle, Rajoy defendió su manera de hacer política: "Es un Gobierno que gobierna y que prioriza".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 27 de octubre de 2010