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CARTAS AL DIRECTOR

Corrupción y democracia

En ocasiones, hablando con amigos y compañeros de facultad, reluce en nuestras tertulias la corrupción política, y no cabe más que remitirse a la Comunidad Valenciana, en la que vivo, la Comunidad de Murcia o a ciudades como Marbella o la isla de Mallorca para ponerle cara al hecho.

Justo cuando manifiesto mi opinión a mis compañeros, la cual no es otra que el rechazo firme y decidido al abuso de poder, estos mismos responden con madejas de cuestiones sobre la alternativa de voto, pues algunos se decantan por el Partido Popular, protagonista principal de esta novela negra de delitos, y del mismo modo que me preguntan a modo de acusación, a menudo no sé si responderles con el recital de la oferta política hoy existente o simplemente con un: puedes abstenerte en la votación, pero no reiteres el voto a la corrupción.

Parece ser que el sentir ideológico de aquellos que no quieren mirar demasiado tiene más peso en su actitud que una realidad que, independientemente del signo político, es inadmisible.

No hay caso aislado, no hay reprimendas desde la cúpula directiva del partido, no existe excusa ni argumento moral justificador de estos delitos. Pero ¿habrá justicia popular?

En mi opinión, el varapalo que sufriría la democracia si estos representantes son reelegidos en estos territorios sería considerable, pues cabría preguntarse, ¿funciona la democracia? O quizás, ¿legitima cualquier cosa la democracia?

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de octubre de 2010