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Las cuentas del Estado para 2011

Los expertos temen una fuga de dinero de las Sicav

Cientos de millones han salido ya por el agujero que quiere tapar Hacienda

La decisión del Gobierno de poner trabas a que las grandes fortunas saquen dinero de sus sociedades de inversión (Sicav) prácticamente sin tributar puede provocar una rápida fuga de capital de estos instrumentos, según fuentes del sector, que están pendientes de conocer el detalle de la propuesta del Ejecutivo. En todo caso, las mismas fuentes subrayan que cientos de millones de euros han salido ya de las Sicav utilizando de forma legal el agujero que Hacienda pretende cerrar ahora.

La salida de fondos se puede producir mediante una oleada de reducciones de capital antes de que la nueva norma entre en vigor, según gestores de banca privada. Sólo se impediría esa fuga de dinero si se aplica la nueva norma de forma inmediata durante el trámite parlamentario o con efecto retroactivo, lo cual sería discutible jurídicamente, pues equivaldría a modificar el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de 2010 en el Presupuesto de 2011. Fuentes de Hacienda declinaron aclarar ayer este aspecto y se remitieron al detalle de la propuesta que se conocerá el jueves, cuando la vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, entregue el proyecto de ley de Presupuestos en el Congreso.

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Hacienda no aclara aún desde cuándo estará en vigor la nueva regulación

El discurso oficial del Gobierno ha sido tradicionalmente que las Sicav no suponían ningún privilegio para las grandes fortunas en comparación con los fondos de inversión, abiertos a los pequeños ahorradores. Tanto unos como otros tienen un tipo del 1% en el impuesto sobre sociedades y sus partícipes o accionistas tributan al 19% ó 21% cuando obtienen reembolsos o dividendos por su participación en dichas instituciones o cuando venden. Sin embargo, EL PAÍS desveló en octubre de 2009 que en realidad las grandes fortunas habían encontrado la vía de retirar su dinero de las Sicav sin apenas tributar, y de un modo completamente legal.

Cuando acumulan reservas procedentes de beneficios que han tributado al tipo del 1%, las Sicav generan retorno a los accionistas mediante la devolución de capital o de prima de emisión. Estos retornos no tributan en el momento que se producen, ya que tales devoluciones simplemente constituyen un ajuste en el valor de adquisición de las acciones que se tiene en cuenta a efectos de la determinación futura de la existencia de ganancias o pérdidas patrimoniales si tales acciones fueran vendidas.

En algunos casos, las Sicav llegaban a hacer ampliaciones de capital con cargo a reservas (esto es, a los beneficios de años anteriores) y acto seguido procedían a reducir ese capital que acababan de ampliar para entregar así el dinero a los partícipes, libre temporalmente de impuestos.

Esto es así porque las Sicav son sociedades (los fondos de inversión no lo son) y ese mecanismo de devolución de aportaciones que utilizan las Sicav es común a todo tipo de sociedades. Fuentes de Hacienda reconocen que si las acciones no se venden en un largo período de tiempo, la tributación del accionista en el IRPF se difiere indefinidamente, resultando que, en la práctica, la tributación acumulada del socio y la sociedad es casi inexistente.

En las demás sociedades, la devolución de aportaciones se produce como consecuencia de la acumulación de reservas que ya han tributado al 30%, como regla general, y no al 1% como es el caso de las Sicav.

Tras negarse el año pasado a modificar el régimen de las Sicav, el Gobierno ha asumido ahora esas tesis y admite que se están produciendo salidas de fondos de las Sicav por ese agujero fiscal. Hacienda reconoce ahora que esa fórmula de diferimiento de tributación en las Sicav rompe la neutralidad fiscal entre las diferentes formas de inversión que pueden utilizar los contribuyentes, ya que no es posible utilizarla en los casos de inversión directa o a través de fondos de inversión.

Fuentes de Hacienda explican que la medida antidiferimiento se articulará como una modificación en la Ley del IRPF que somete a gravamen, como rendimiento de capital mobiliario, las devoluciones de aportaciones a los socios (también cuando se utilizan primas de emisión de acciones con el mismo propósito). En el impuesto de sociedades se establece una medida equivalente (para el caso de sociedades accionistas de Sicav). La medida se extiende también a quienes sean partícipes de entidades equivalentes fuera de España.

Gestores de banca privada, asesores de inversiones y fiscalistas creen que el anuncio anticipado del cambio de normativa puede provocar una oleada de reducciones de capital en las Sicav hasta finales de este año si el Gobierno no toma medidas para evitarlo. Ese tipo de sociedades son muy sensibles a cualquier cambio normativo y esa es en parte la razón por la que el Gobierno se había resistido hasta ahora a modificar su régimen. Ahora, junto a la subida del tipo marginal a las rentas más altas, ha decidido poner coto a la práctica que ponía más en evidencia el privilegio fiscal de que gozaban las grandes fortunas. Con todo, en Hacienda había quienes se resistían incluso a esa modificación.

Las sociedades de inversión que tendrán un mayor incentivo para proceder a esas reducciones de capital serán precisamente aquellas que acumulen mayores plusvalías.

Más allá de las salidas de dinero que se puedan producir en los próximos meses, lo cierto es que la vía de escape legal que ahora pretende tapar el Gobierno ha sido ya usada profusamente por las Sicav en los últimos años, especialmente desde que empezó a sembrarse la incertidumbre sobre la continuidad de su régimen fiscal. En los últimos dos años, decenas de Sicav han reducido su capital por importe de cientos de millones, según los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores, cuyas estadísticas no ofrecen un cómputo global de esas operaciones. En España hay unas 3.200 sociedades de inversión de capital variable (Sicav) con un patrimonio de unos 26.500 millones de euros, según los datos del primer semestre.

El Gobierno no ha abordado el otro punto que resulta polémico de esta figura, el hecho de que pese a presentarse como una institución de inversión colectiva en la práctica sean con frecuencia los vehículos personales de inversión de las grandes fortunas. Estos están acompañados por accionistas testimoniales (llamados mariachis, en la jerga del sector) que solo figuran para que se cumplan los requisitos legales sobre número de socios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 26 de septiembre de 2010