Reportaje:Primarias del PSOE

¿Pase lo que pase gana Zapatero?

Inquietud en el entorno del presidente por una derrota de Jiménez en Madrid

"Pase lo que pase el 3 de octubre, gana Zapatero". "Trinidad Jiménez es una de las dirigentes socialistas preferidas de Zapatero y Tomás Gómez contó con su respaldo inicial y es más parecido al primer Zapatero, al que ganó el congreso de 2000 a José Bono, de lo que el presidente cree". "Si gana Trini gana Zapatero y si gana Gómez, gana Zapatero, porque gracias a esta disputa ha adquirido una proyección que no tenía para enfrentarse con más opciones a Esperanza Aguirre". "Gracias a las primarias, además, hasta Trini ya no parece solo la enchufada de Zapatero".

¿Siempre gana Zapatero como indican las anteriores frases de dirigentes socialistas de ambos bandos? Parecería imposible. No. Ahora, tras el nivel que ha adquirido la contienda en las primarias del Partido Socialista de Madrid, ambos sectores pretenden librar al líder máximo de la quema. Para que no le toque demasiado. Para que no pierda en cualquier caso.

Los sectores rivales tratan ahora de librar al líder de daños colaterales
Blanco y Rubalcaba son acusados de situarse para suceder a Zapatero
Blanco y el líder del PSM tuvieron en agosto una 'intensa' conversación
Algunos dirigentes creían que Gómez se retiraría por no aguantar la presión

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La inquietud en el entorno más próximo del presidente del Gobierno es inusualmente evidente. Puede decirse incluso que algunos de sus colaboradores de mayor nivel están muy nerviosos. En el entorno de Gómez denuncian llamadas a dirigentes locales y hasta a militantes de base haciéndoles ver la relevancia del envite contra Zapatero. Y Gómez se está beneficiando también de eso. Del malestar que esas presiones generan. Y de los cadáveres del zapaterismo que buscan algún tipo de revancha.

Algunos dirigentes próximos a Zapatero creían que Gómez se iba a retirar, porque no aguantaría la presión (aún sueñan con ese escenario), y luego que la victoria de Jiménez iba a ser un paseo. Ahora hablan de duelo equilibrado y evalúan los daños colaterales para Zapatero de una derrota. Se recuerda el espíritu crítico y a veces destructivo del partido en Madrid. Y se traslada a los tránsfugas del zapaterismo que sus aportaciones y ayudas a Gómez (como las ideas para sus discursos que le aporta José Andrés Torres Mora, que fue jefe de gabinete del presidente en La Moncloa tres años, 8 meses y 23 días) son alentadas por los medios de derechas y perjudican al líder.

¿Pero qué papel ha jugado y juega Zapatero en este enredo?

Hace muy pocos meses, en la pasada primavera, el presidente del Gobierno aún comentaba en círculos privados que no quería meterse de ninguna manera en el avispero del PSM. Que tenían que demostrarle científicamente que de verdad había alguna posibilidad real de ganar a Esperanza Aguirre la presidencia de la Comunidad de Madrid para cambiar al aún entonces presunto candidato Tomás Gómez. La alternativa que más tarde se encontró, Trinidad Jiménez, no quería ni oír hablar de esa opción. Estaba encantada al frente del Ministerio de Sanidad. En julio, poco antes de marcharse de vacaciones unos días a Galicia, reunió a su equipo para programar la agenda del inminente otoño. La agenda ministerial. Si Zapatero no quería avivar ese lío y Jiménez no tenía interés. ¿Quién quería y para qué?

La respuesta de catón en La Moncloa y la cúpula de Ferraz no puede ser más oficial: "El PSOE tiene que hacer todo lo que esté en su mano para ganar un feudo tan importante a la derecha por responsabilidad". El propio Zapatero lo expresa más o menos así: "Todo el mundo sabe mis preferencias por Trini pero es que, además, si sale bien esto de Madrid, con Trini podemos ganar". Ese fue el mensaje que se trasladó de su intervención interna del pasado lunes ante la Ejecutiva del PSOE. Al que se agregaba un cierto malestar porque alguien (el equipo de Gómez) estuviera pensando antes de tiempo en el poszapaterismo y en las elecciones generales de 2012.

Pero este viernes, en la entrevista múltiple de la SER, Zapatero quiso matizar esa intervención: "Todo el mundo sabe que tengo preferencias, pero como secretario general del partido, deseo ser lo más respetuoso posible con el proceso. Gane quien gane será mi candidato y estará todo el partido unido en torno a su figura. Tengo el convencimiento de que existen posibilidades -y las primarias las refuerzan- de hacer un cambio de Gobierno en Madrid y que [Jaime] Lissavetzky y que Jiménez o Tomás pueden hacer ese cambio".

Algunos de los más partidarios de Gómez en la Ejecutiva Federal sostienen que este último mensaje más neutral es más veraz con lo que sucedió el lunes.

La interpretación que se hace en el entorno de Gómez de todo esto y sobre qué hay detrás de esta operación es mucho más dura y enigmática: "Aquí hay una potentísima campaña en marcha para entronizar como secretario general del partido a José Blanco y como futuro presidente del Gobierno a Alfredo Pérez Rubalcaba si se va Zapatero. Y el control del PSM es una pieza más y muy importante en esa batalla". Tanto que ya le ponen el nombre y apellido de Antonio Hernando, diputado madrileño del equipo de Blanco, para relevar a Tomás Gómez al mando de esa organización.

Fuentes del entorno de Rubalcaba y de Blanco descalifican esa supuesta operación como "ridícula". Dicen que ese tipo de "disparates" son los que más "irritan" a Zapatero con respecto a la gente de Gómez y contraargumentan que si detrás de esta pelea hubiese una lucha de poder para sustituir al presidente por parte del número dos y el número tres de la organización tendrían más rédito si le dejaran estrellarse y no mojándose tanto para evitar precisamente que él tenga ese protagonismo negativo. Las mismas fuentes niegan cualquier matiz entre Zapatero, Rubalcaba y Blanco y restan relevancia, casi histórica, al supuesto poder del partido en Madrid en un futuro congreso para elegir al nuevo líder.

Gómez se siente enfilado por el todopoderoso José Blanco desde la noche anterior a su presentación como líder del PSM, hace tres años, cuando le reclamó por teléfono que no diese ese paso. Pero Blanco ha intentado en los últimos meses apartarse al máximo, al menos en público, de esta refriega. Aunque no tanto como para no llamar este verano a Gómez a su despacho del Ministerio de Fomento y mantener con él una intensa conversación de siete minutos. Un tercer grado en el que el vicesecretario general del PSOE le exigió al secretario general del PSM un buen comportamiento del aparato del partido en Madrid. A lo que Gómez replicó con un chiste de romanos. Resumen: el gladiador está en el circo cercado de leones, se le ocurre morder los testículos a uno para defenderse y alguien del público grita: ¡Juego limpio!

Ese desencuentro no tiene arreglo ni fácil explicación. Tampoco la implicación tan profunda de Zapatero en un proceso tan incierto. Sobre todo contra Gómez, en algunos aspectos un clon de su época de David frente a Goliat. Y menos aún ahora, a tan poco tiempo de la cita con las urnas y cuando Gómez ya había expresado públicamente su deseo de enfrentarse a Esperanza Aguirre, algo que aún no ha podido hacer pese a llevar tres años en el cargo. "Si Zapatero hubiera hablado con Gómez mucho antes, este sí se habría retirado", admite uno de sus colaboradores.

Un amigo de Zapatero y ahora socio político de Gómez lo justifica así: "Cuando los dioses quieren perder a los hombres, los ciegan".

SCIAMMARELLA

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 12 de septiembre de 2010.

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