La transfiguración de Bill Viola

El artista neoyorquino presenta en Málaga tres instalaciones que evocan su conexión con Picasso

El Museo Picasso Málaga ha dado un nuevo paso en el proceso de reinvención que ha supuesto la llegada, en septiembre, de José Lebrero a su dirección. En su afán de que sea un "museo vivo, un lugar de cultura más que de culto", Lebrero presentó ayer lo que constituye toda una novedad en los seis años de vida del museo: su apertura a creadores fundamentales de la segunda mitad del siglo XX para indagar en su relación con el genio malagueño.

El escogido para inaugurar la primera de esta serie de exposiciones ha sido el artista norteamericano Bill Viola (Nueva York, 1951), pionero del videoarte. "Es un artista muy innovador que en los años sesenta redefinió lo que podía ser la obra de arte", señaló Lebrero.

El cuerpo es el principal nexo de las obras de los dos artistas

Bill Viola: obras figurativas es el nombre de la exposición que desde ayer y hasta el 12 de septiembre acoge el palacio de Buenavista. La muestra se compone de tres instalaciones de vídeo de alta definición pertenecientes a la serie Transfiguraciones: The Arrangement (2007), Encarnación (2008) y Tres mujeres (2008). En ellas se muestran, una y otra vez, una serie de personas aproximándose desde la oscuridad, cruzando hacia la luz a través de una cortina de agua para volver de nuevo a las sombras. La exposición se acompaña de un audiovisual en el que se ofrecen las claves para entender ciertos intereses comunes con la obra de Picasso.

Según explicó Lebrero, Viola propuso la serie Transfiguraciones -que surgió tras afrontar la muerte de su madre y el posterior nacimiento de su hijo- respondiendo a la propuesta lanzada por la dirección del Museo Picasso de que relacionase su exposición con la obra La vie (1903), cuadro perteneciente al periodo azul de Picasso, etapa en la que el simbolismo, la soledad de los personajes, la hondura psicológica, la vida y la muerte eran temas recurrentes en sus obras.

A través de una videoconferencia desde su estudio en Los Ángeles, Viola afirmó haberse sentido muy sorprendido por la invitación para participar en un proyecto que unía su obra a la de "uno de los artistas más reconocidos de todos los tiempos". El artista resaltó que la principal conexión de esta serie con la obra de Picasso residía "en el tratamiento de los cuerpos". "Principalmente esta conexión está en el trabajo con la parte física y material de la persona, pero sin olvidar el interior, el software donde habitan las emociones, la conciencia. Hay un viaje hacia el aspecto más universal del ser, porque el ser es infinito, y contiene todo el pasado, el presente y el futuro", señaló Viola, quien utiliza el vídeo para explorar el fenómeno de la percepción como vía para el conocimiento de uno mismo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 29 de junio de 2010.

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