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Las patronales sanitarias amenazan con despidos para recortar costes

La sanidad concertada catalana, que representa el 70% de la actividad hospitalaria, dice encontrarse en una encrucijada. Las tres patronales del sector advirtieron ayer de que se verán obligadas a aplicar un ERE temporal y despedir a parte de sus plantillas -cifrada en 48.000 personas- si los sindicatos se niegan a apechar con parte del ajuste financiero impuesto por la Generalitat. De momento, este mes todos los trabajadores verán reducido su sueldo un 5%, consecuencia de la rebaja del 3,21% de los conciertos de financiación que paga la Administración catalana. La medida se prolongará hasta alcanzar un pacto con los sindicatos sobre la traslación a la masa salarial de este ajuste presupuestario. De lo contrario, avisan, la calidad de la asistencia sanitaria se vería mermada.

La clínica Plató se ve obligada a aplazar los pagos a sus proveedores

Los sindicatos "niegan la mayor" y consideran que la rebaja del sueldo solo debe afectar al personal estatutario (del Instituto Catalán de la Salud) y no al concertado. Si, llegado el caso, los sindicatos impugnaran la decisión ante los tribunales, las tres patronales aplicarían -"muy a pesar nuestro", precisó Boi Ruiz, de la Unión Catalana de Hospitales- un reajuste de las plantillas, es decir, despidos. La Mutua de Terrassa ha sido la primera en mandar este mensaje a los sindicatos.

Las tres patronales del sector entienden que hay margen para el acuerdo, porque el reajuste del 5% no tiene por qué afectar únicamente a la nómina, sino que puede plasmarse en otras medidas, como turnos de guardia, días de libre disposición, bajas o contrataciones.

El tijeretazo del 3,21% llega en su peor momento. Los hospitales concertados llevan más de dos años con el convenio laboral prorrogado; en julio sufrirán el incremento del IVA, de dos puntos, que no pueden repercutir, y la Generalitat ha aplazado un mes el reembolso de las cuotas mensuales para financiarse, que ascienden a 400 millones de euros. La clínica Plató, por ejemplo, ha enviado una circular a sus proveedores en la que les informa del retraso en los pagos previstos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 22 de junio de 2010