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La primera crisis del euro

La banca española pide fondos récord al BCE ante el cierre de los mercados

Las entidades solicitaron 85.600 millones en mayo - Francisco González subraya que el capital internacional está cortado para la mayoría de empresas y bancos

Los bancos y cajas de ahorros españoles tienen que devolver los préstamos al llegar su vencimiento -o refinanciarlos- y, con el mercado interbancario cerrado, solo les queda el Banco Central Europeo (BCE) como último recurso. Ayer se conoció un dato que refleja esta angustiosa situación: la deuda contraída por los bancos que operan en España con el BCE mediante las subastas semanales de crédito superó en mayo por primera vez los 85.000 millones, con lo que acapara ya el 16,5% del dinero prestado al conjunto de la zona del euro.

Esta cifra representa casi el doble de lo que supone el PIB de España dentro de la Unión Europea, que está cerca del 9%. Durante el año pasado, la petición de dinero estaba en línea con el peso del PIB en Europa. En total se pidió 85.618 millones, incluyendo las filiales de bancos extranjeros presentes en España. El montante supone un 26,5% más que en mayo de 2009. De hecho, solo en mayo la deuda aumentó más de 11.000 millones de euros respecto a abril.

El presidente del BBVA cree que se están dando pasos en sentido correcto

Sin embargo, en el resto de la banca de la UE sucede lo contrario, cada vez se pide menos dinero. En el conjunto de la zona del euro, el BCE facilitó en mayo 518.635 millones, casi igual al mes anterior y un 13,9% menos que un año antes.

Al mismo tiempo que se conocía esta información, el presidente del BBVA, Francisco González, pronunciaba un duro discurso sobre la situación del sistema financiero español , en la inauguración del curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo y la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE): "Los mercados financieros han retirado su confianza en nuestro país", dijo González, que añadió: "Para la mayoría de empresas y entidades españolas, los mercados internacionales de capitales están cerrados". Instó al Gobierno a poner en marcha las medidas "urgentes" que transformen profundamente la economía española. Luego, en el turno de preguntas, el presidente del segundo banco español se mostró más conciliador e insistió en que no se podía comparar a España con Grecia o Portugal. "Somos el cuarto país de la UE. Hemos realizado un ajuste privado espectacular y hemos reducido el déficit por cuenta corriente del 10% al 3% en poco tiempo. Si seguimos trabajando en esta dirección, España tiene posibilidades de mejora", sentenció.

Pese al tono conciliador de sus respuestas, el discurso fue la descripción de una situación angustiosa y mantuvo una posición distante y exigente con el Gobierno. González comentó que tras la época de bonanza, "ahora nos encontramos en una posición muy difícil. La recuperación se retrasa, incluso más que la del resto de países europeos, con un deterioro de las cuentas públicas de 13 puntos en dos años". Por ello han aparecido los problemas de financiación. "Y si el Estado español se encuentra en dificultades para financiarse, aún más los agentes privados".

El presidente del BBVA se preguntó retóricamente: "¿Cuál ha sido el problema? El fundamental, que la crisis ha precipitado el colapso de nuestro modelo económico, que se basaba en un endeudamiento exterior excesivamente orientado a la construcción y al consumo". "Nuestra alta deuda exterior se ha convertido en nuestro problema más agobiante", ha insistido antes de resumir "en dos palabras" las recetas que España necesita: "Austeridad y crecimiento".

En su opinión, "el Gobierno tiene tres tareas urgentes: asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas, impulsar las reformas estructurales y reestructurar el sistema financiero". El presidente del BBVA concluyó con que el 90% de los economistas están de acuerdo en la solución y admitió que el Gobierno ahora toma medidas impensables hace unos meses. "Vamos en la buena dirección, pero hay que trabajar más. España está en el punto de mira de los inversores internacionales, nos jugamos gran parte de nuestro futuro", dijo.

El secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, que abrió el curso en Santander, coincidió en varios puntos con el banquero. En su opinión, es vital para la economía que los mercados se abran. "Esta situación es un problema y la solución va a depender de la confianza que generemos en los inversores, que son los que nos prestaron el dinero". Ocaña explicó: "España debe demasiado dinero, por lo que debe reducir su nivel de deuda", y señaló que este ajuste se está produciendo a gran velocidad. El número dos de Elena Salgado urgió a "no dejar pasar más tiempo" para evitar que la situación "se deteriore" ya que, de esta manera, se podría recuperar la senda de la productividad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de junio de 2010