El conflicto de Oriente Próximo

"Si hacen esto con los europeos, ¿qué no harán con los palestinos?"

Los padres de los dos cooperantes y el periodista español claman contra Israel

Lo último que escribió el activista madrileño de 35 años Manuel Tapial en su página digital de Facebook antes de que sus padres volvieran a tener noticias directas de él fue: "¡Última hora, 14 barcos de Israel rodean la Flota por la Libertad de Gaza!".

Tapial navegaba a bordo del Mavi Mármara, el barco principal de la flotilla de ayuda humanitaria que pretendía romper el bloqueo de Israel a Gaza. Viajaba junto a más de 600 personas de 40 nacionalidades repartidas en seis naves. Llevaban medicinas, material de construcción, libros; cien casas prefabricadas y unas 500 sillas de ruedas eléctricas para discapacitados. Tapial llevaba además cientos de libros de relatos sobre refugiados escritos en español y traducidos al árabe.

Pasaron 10 horas en España sin que se supiera nada de los activistas
"Me siento muy orgullosa de mi hijo", dice la madre del reportero

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Eran las tres y media de la madrugada. Tapial llevaba unos ocho días sin poder comunicarse por teléfono. En el momento en que el Ejercitó israelí abordó el barco turco frente a las costas de Gaza, Manuel chateaba con su padre, Manuel Espinar, de 60 años.

Pasaron diez horas sin que nadie en España, ni los padres de Tapial, ni los de su compañera catalana Laura Arau, de 30 años, y los del periodista valenciano David Segarra, de 33, que trabajaba para el canal hispanoamericano Telesur, supieran si estaban vivos o muertos. Se sabía que en el ataque habían fallecidos varios cooperantes, pero el Gobierno israelí no terminaba de ofrecer datos sobre su número exacto ni nacionalidad.

Al mediodía, durante su intervención en una rueda de prensa en Madrid, alguien entregó a Manuel Espinar un papelito con un mensaje escueto: "Diego López Garrido dice que los tres están bien". El mensaje del secretario de Estado para la Unión Europea fue confirmado poco después.

"El barco va al puerto israelí de Ashdod. Una vez ahí, o los detienen o los deportan", comentaba anoche Espinar. El padre de Tapial participó ayer junto a otras 300 personas en la manifestación de protesta que se celebró frente al Ministerio de Exteriores en Madrid.

Espinar es el presidente de la Asociación Solidaridad, Cultura y Paz, que fundó hace 14 años y para la que trabajan su hijo Manuel y Laura. "Si esto es lo que hacen con los europeos, ¿qué no harán con los palestinos?, ¿qué no habrán hecho con ellos en los 62 años que existe Israel como nación?", se pregunta la madre de Manuel, Maria Antonia Tapial. "He pasado unas horas muy malas sin saber de mi hijo. Pero también me preocupa la suerte de muchos palestinos que mueren cada día y ningún medio lo reflejó. Es como si la vida de un europeo valiese más que la de ellos".

En Valencia, Cristina Soler, la madre del periodista David Segarra, se expresaba en términos parecidos: "Mi primer sentimiento esta mañana ha sido de desesperación, quería morirme. El segundo ha sido de absoluto orgullo por ese chico joven que, sin tener ninguna obligación en ello, se ha ido a jugarse la vida para ayudar a personas a las que ni siquiera conoce", informa Ignacio Zafra.

Segarra se había sumado en enero a un convoy que trató de introducir ayuda humanitaria en Gaza a través de Egipto. Pasó en la franja 48 horas y grabó Cebras de Gaza, el esbozo de un documental sobre los mecanismos psicológicos que permitían a los niños sobreponerse a la guerra, como pintar los burros para que pareciesen cebras. Ahora, intentaba completar el trabajo.

De izquierda a derecha, Manuel Tapial, David Segarra y Laura Arau, en una imagen sin fecha.
De izquierda a derecha, Manuel Tapial, David Segarra y Laura Arau, en una imagen sin fecha.EFE

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 01 de junio de 2010.

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