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CARTAS AL DIRECTOR

La verdad del Yak-42

Un 26 de mayo de hace siete años fue el fin y el principio de muchas cosas... Son exactamente 2.545 días incansables que a las familias nos ha tocado vivir. El mejor monumento en su memoria ha sido y es desenterrar la verdad que algunos quisieron enterrar sin identificar.

La verdad es que en la época del señor Trillo los militares viajaron en aviones basura, mezclados con la carga, con graves deficiencias de seguridad y con gran alarma de todos los que tenían que viajar. La verdad es que países como Noruega salvaron de la muerte a los suyos y en España el ministerio de Trillo respondió en pregunta parlamentaria que no había inseguridad. La verdad es que, además, un general, un capitán y un comandante no identificaron a sus compañeros caídos, sortearon sus cuerpos y profanaron sus restos haciendo desaparecer incluso pertenencias como los anillos.

La verdad es que Trillo intentó ocultar la verdad, mintió y desprestigió a las familias, todo por su propio interés. La verdad es que tenemos todavía una demanda abierta en la Audiencia Nacional desde hace siete años para aclarar las responsabilidades de los que no quisieron atender las demandas sobre la inseguridad de esos aviones expresadas por militares, informes de inteligencia y preguntas parlamentarias.

La verdad es que Trillo dijo que el avión era seguro, que no había quejas, que en Turquía no había muestras para cotejar ADN, que en Turquía no había medios y que el acta turca era falsa. La verdad es que la intervención del Estado fue muy grave y una gran mentira. Y que no se han depurado responsabilidades.

Donde quiera que estéis, aquí nos tenéis, cumpliendo con "vuestra misión", sabiendo que lo que hemos hecho, lo que hacemos, lo que aún nos queda por hacer es por vosotros, por vuestra memoria...

Por ellos, por todos, por una sociedad justa y donde la verdad no avergüence, para que solo avergüence a los delincuentes que tienen una deuda pendiente de pagar a nuestros 62. Y a todos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 26 de mayo de 2010