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El mayor plan de ajuste de la democracia

Desconcierto entre los funcionarios

El tema copó ayer las conversaciones en los despachos y pasillos de los edificios públicos. A pesar de que las dos vicepresidentas habían informado la noche anterior sobre los recortes de sueldos, los funcionarios seguían ayer llenos de dudas sobre el dinero que van a ganar a partir de ahora. Y los sindicatos no han podido servirles de mucha ayuda, porque ellos mismos tienen tantas preguntas sin respuesta como sus afiliados.

"Es inaudito que 24 horas después del Consejo de Ministros no hayamos recibido ni un solo papel que explique las medidas. La gente nos está pidiendo información sobre algo tan importante como los recortes del próximo mes", señala Enrique Fossoul, secretario general de los empleados públicos de CC OO.

El Boletín Oficial del Estado no había publicado ayer el real decreto en el que se tiene que detallar el ajuste. Fuentes del Gobierno aseguraron que lo enviarán en los próximos días, pero no especificaron cuándo. Sí aseguraron que el recorte proporcional que anunció la vicepresidenta Elena Salgado -del 7% para el grupo A1, 5,75% para el A2, 4,5% para el C1, 2,75% para el C2 y 0,56% para el E- afecta al total de retribuciones que reciben los funcionarios, es decir, al salario base, a los trienios y a los complementos específicos, de destino y de productividad. Sin embargo, los sindicatos no lo tienen tan claro. "A nosotros nos habían dicho que las rebajas proporcionarles irían solo al salario base y a los trienios, y que al resto se aplicaría una reducción lineal para todos los grupos", asegura Yolanda Palomo, de UGT.

Si finalmente la reducción se aplica sobre todo el salario, se dará la paradoja de que algunos funcionarios se encontrarán con recortes más duros que otros que ganan más. Esto ocurrirá, por ejemplo, en el caso de un A1 -la categoría más alta- que cobre menos que un A2 -el siguiente escalafón- por llevar menos tiempo en el cargo o por tener unos complementos más bajos. "Se está haciendo de la forma más equitativa posible, pero es un sistema muy complejo", admiten en el Gobierno.

Otro asunto espinoso es la situación de los trabajadores de las empresas públicas, que seguirán con el mismo sueldo. "El recorte es infumable, pero aún lo es más que de repente excluyan a esos empleados, que cobran del capítulo uno de los Presupuestos, exactamente igual que el resto. El Gobierno ha actuado con una chapucería tal que nos ha metido en un caos organizativo", asegura el responsable de los funcionarios de UGT, Julio Lacuerda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 22 de mayo de 2010