Entrevista:JOSÉ BLANCO - Ministro de Fomento | 6. INFRAESTRUCTURAS. LOS RECORTES | La sostenibilidad del Estado de bienestar

"No podemos aspirar al mejor Estado de bienestar con los impuestos bajos"

José Blanco (Palas de Rei, Lugo; 1962) responde a estas preguntas horas antes de que el Gobierno apruebe el mayor recorte de gasto social de la democracia para atajar el déficit. Su departamento, el Ministerio de Fomento, apechuga con un recorte de inversión de 6.400 millones de euros en dos años y tendrá que analizar más de 3.000 proyectos de obra pública en marcha. Habrá que paralizar algunos ya adjudicados.

Pregunta. ¿Qué proyectos no seguirán adelante?

Respuesta. No puede haber una concreción porque no conocemos cuál va a ser el escenario presupuestario para los próximos tres años. Se abre un tiempo en el que hay que tratar de hacer más con menos, ser más eficientes y pensar sobre todo en aquellas infraestructuras que más van a aportar al desarrollo económico.

El Ministerio de Fomento debe recortar más de 6.000 millones de euros de inversión y las obras públicas se demorarán un promedio de un año. El titular de este departamento, José Blanco, no se cansa de repetir que las infraestructuras no son gratis y que habrá que replantearse las prioridades
"Un escenario presupuestario como este durará muchos años"
"Zapatero es el mejor activo electoral del PSOE. Lo demostró dos veces"
"Casi ningún político pide más becas para su territorio, sino más autovías"
"No hicimos mucho por atajar la burbuja inmobiliaria"
"Las decisiones anunciadas son difíciles, pero irreversibles"
"El Partido Popular quiere llegar a la Moncloa a lomos de la crisis"

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P. La cancelación de obras se puede traducir en una cadena de reclamaciones de empresas.

R. Se puede plantear eso, pero en este momento tenemos un objetivo como país que es volver al crecimiento. Una infraestructura infrautilizada es una rémora para el crecimiento y en política de infraestructuras tenemos que pasar de decir 'Qué hay de lo mío' para decir 'Qué hay de los nuestro'. Cuesta comprender que casi ningún político pida más becas para su territorio y todos pidan más kilómetros de autovías o de alta velocidad. Nadie entendería que les pidiésemos a los ciudadanos que se apretasen el cinturón, y no sacrificáramos alguna parte de la obra pública menos prioritaria.

P. ¿El Gobierno ha proyectado más obra de la asumible?

R. Probablemente la planificación de la obra pública estaba pensada creyendo que el crecimiento que teníamos era estructural y no coyuntural. Eso ha supuesto ambicionar más que nadie, proyectar más autovías que nadie, y probablemente no se plantearon desde el punto de vista de la eficiencia y de las necesidades del país. Resulta evidente cuando vemos que el transporte ferroviario de mercancías fue un sector absolutamente descuidado. Debemos admitir errores que no son sólo de esta etapa, vienen de hace tiempo, y debemos replanteárnoslos.

P. ¿Será capaz de dar marcha atrás en promesas políticas como el AVE en ciertos territorios?

R. Nuestra prioridad es apostar por el transporte sostenible, económica y medioambientalmente, y la cohesión territorial. El tren -alta velocidad, cercanías y mercancías- era y sigue siendo mi prioridad, porque somos un país con una dimensión que hace que las distancias de alta velocidad entre un origen y un destino sean muy cortas, y eso nos puede hacer muy competitivos. Pero tenemos que evitar duplicidades: había diseñados en el Plan de Infraestructuras proyectos que no eran sostenibles ni desde el punto de vista económico ni medioambiental: por ejemplo, el AVE de la cornisa cantábrica. No tiene sentido que algunas comunidades autónomas como la mía, Galicia, tuviera un diseño de dos entradas para el AVE. Algunos olvidan que no sólo cuesta mucho hacer las infraestructuras, hay que mantenerlas (100.000 euros el kilómetro de AVE al año, casi 200.000 si es en túnel), y si no hay masa crítica, es inviable.

P. Este ajuste va generar tensión con las comunidades. Les puede costar el gobierno en algunas como Cantabria.

R. Cuando se explican las cosas y se habla sin tapujos, la gente lo comprende. Los ciudadanos de Cantabria seguramente comprenderían mal que les pidamos un ajuste a los funcionarios, que verán sacrificada una parte del sueldo y que, sin embargo, vayamos a mantener decisiones sobre trazados de alta velocidad que cuestan más que otras alternativas. El ajuste debe permitir una reflexión: las infraestructuras no salen gratis, tenemos que replantearnos si queremos que se sigan pagando por todos a través de los Presupuestos Generales del Estado o las paguen quien más se beneficia. Yo no renuncio a tener más y mejores infraestructuras. Un escenario presupuestario como este, que probablemente durará muchos años, no permite un ritmo inversor tan potente como el mantenido este tiempo. Tendremos que explorar otras vías de financiación de las infraestructuras y que el país no se pare. La colaboración público-privada es una. No se puede pedir al Gobierno que mantengamos ciertos servicios deficitarios y quien lo pide mire a otro lado.

P. ¿Cree que en el recorte global falta equidad?

R. Todos los sacrificios se han planteado de forma equitativa: quien tiene más masa salarial será quien más tiene que contribuir, y quien tiene menos, menos. ¿Cuántas empresas han ajustado sus salarios para poder mantener la plantilla? Este sacrificio que hacen muchos ciudadanos, aunque es duro, no se entendería que no lo hicieran aquellos que tienen más seguridad en su trabajo.

P. Se rebajan salarios de funcionarios, se congelan pensiones y no es hasta después cuando se habla de las rentas más altas.

R. Las pensiones mantendrán su poder adquisitivo en este periodo. Este 2009 han subido más que la inflación. Y en este periodo de gobierno las más bajas han subido el 24%, lo que contrasta con el 4% que subieron en el gobierno anterior. El presidente ha anunciado que aquel que tuviera más pagaría más y esperamos que se concrete esa propuesta. Algunos han interpretado que se hablaba de la renta, pero nunca hemos hablado de la renta, hemos dicho que quien tenía más pagaría más. Cuando aprobamos los Presupuestos Generales para 2010 ya subimos del 18% al 21% el tipo que se paga por las rentas de capital.

P. Las pensiones van a suponer un ahorro de unos 1.500 millones, y la supresión del impuesto de patrimonio que ustedes aprobaron supuso 1.200 millones anuales menos. ¿No se plantean recuperar este gravamen?

R. En momentos de bonanza económica, con superávit presupuestario, se podían permitir algunas políticas que en este contexto no, y por eso revisamos algunas. Hay que responder con las políticas a los momentos.

P. Pero los momentos son caducos, y algunas medidas...

R. Por eso digo que probablemente habíamos interpretado todos que determinados ingresos que eran coyunturales eran estructurales, sobre todo algunos derivados de una burbuja inmobiliaria creciente que todos sabíamos que estaba ahí y no hicimos mucho para atajarla. Si me pregunta cuál es la autocrítica mayor que puedo hacer de este periodo, es no haber combatido con más determinación la burbuja porque eso sí que probablemente nos hubiese podido evitar algunos problemas que tenemos, sobre todo el endeudamiento privado. El PP no quiere hablar de esto porque el origen de la burbuja está en una ley del suelo del 98.

P. ¿Fue un error suprimir Patrimonio?

R. Fue una decisión que tomó el Gobierno y yo soy corresponsable, pero no creo que valga la pena mirar hacia atrás, sino mirar hacia delante y saber que tendremos que revisar también muestra política de ingresos. No puede ser como país que aspiremos a tener el mejor estado de Bienestar, los mejores servicios públicos -con las mejores becas, el que tiene garantizado por ley la ayuda a la dependencia, una buena red de transporte...- y una presión fiscal con relación al PIB de las más bajas de Europa. Habrá que explicar a los ciudadanos que si queremos buenos servicios públicos tendremos que tener ingresos y eso es por la vía de los impuestos.

P. ¿Tendrán que subir?

R. Lo digo como una reflexión general. El presidente ha anunciado una subida de un impuesto para los que más tienen.

P. El tan anunciado ajuste de altos cargos se ha traducido en un recorte de 32 puestos y un ahorro de 16 millones. ¿No cree que faltan más gestos?

R. Una treintena de altos cargos son en la Administración general del Estado. Yo he suprimido 45 altos cargos en las empresas y he activado un plan de ahorro del gasto corriente que alcanzará el 40% en 2013 y supone un ahorro de más de 1.100 millones. Lo están planteando todos los ministerios. No hay que pensar sólo en los altos cargos sino en toda la Administración pública donde hay capacidad de ahorro que no sea el chocolate del loro.

P. Este recorte es de los más drásticos de Europa. ¿Podría ser menos duro si se hubiese actuado antes? ¿Entiende la sensación de que viene impuesto desde fuera?

R. Algunos, cuando se les escucha, da la impresión de que son extraterrestres que viven fuera de la Unión Europea. Vivimos en una UE con moneda única y eso lleva a que se tuviera que adoptar decisiones imprevisibles hace 15 días, como la necesidad de constituir un fondo de 750.000 millones para proteger al euro frente a los ataques especulativos. La consecuencia fue una reducción drástica de su déficit. La exigencia fue para todos los países la misma. Lo que sucede es que unos estábamos más endeudados, entre otras cosas, porque hemos hecho políticas anticíclicas. Uno puede preguntarse: ¿Se podría haber hecho algo antes? ¿Se podrían haber regulado antes en Europa los hedge funds? ¿Se podría haber hecho antes el rescate de Grecia? Probablemente hay cosas que se pudieron hacer antes, estamos ante una crisis desconocida desde la primera guerra mundial y responderle está siendo un reto para toda la UE.

P. ¿Ve posible un acercamiento con Rajoy, pactar el ajuste?

R. El PP no ha hecho ninguna aportación positiva para la recuperación porque quiere llegar a la Moncloa a lomos de la crisis. Rajoy cotiza a la baja en los mercados, cada vez que habla de la crisis genera desconfianza y perjudica la recuperación económica y la creación de empleo. Si el decreto no fuera aprobado, el Gobierno perdería una votación, pero las consecuencias para la economía serían desastrosas y de ello tendría que responder también el PP.

P. ¿Asumen que esto les puede costar el Gobierno? ¿Cree que esos nueve puntos que les separan del PP son salvables?

R. Yo soy un descreído de las encuestas fuera de tiempo. Probablemente reflejan la verdad de ese momento, pero os ciudadanos, cuando voten, juzgarán al Gobierno en primero, pero también a la oposición, y por eso estoy muy confiado de aquel que plantee las cosas que necesite nuestro país. Hace unos días nos decían 'Ustedes no son capaces de tomar ninguna medida que suponga un sacrificio', las tomamos y nos dicen absolutamente lo contrario. Creo que hemos demostrado valentía y honestidad porque decimos: No nos gusta tomar estas medidas, a nadie le gusta tener que rebajar el salario de los funcionarios, pero no las tomamos pensando en las elecciones, sino en el interés general, en contribuir al bienestar de mañana.

P. ¿Se volverá a presentar Zapatero? ¿Es la persona adecuada para evitar el naufragio?

R. El tiempo electoral es lejano, dependerá de su voluntad. Es el mejor activo electoral del partido socialista, lo ha demostrado en dos ocasiones y yo siempre creo que no hay dos sin tres.

P. ¿Ese recorte se suavizará?

R. En este momento debemos trabajar responsablemente para generar confianza y certidumbre y las decisiones anunciadas tienen ese objetivo, son difíciles, duras, pero irreversibles.

El ministro de Fomento, José Blanco, en su despacho durante la entrevista.
El ministro de Fomento, José Blanco, en su despacho durante la entrevista.GORKA LEJARCEGI

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 21 de mayo de 2010.

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