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La crisis del Estatuto catalán

Zapatero aclara a CiU que no forzará un cambio en el tribunal

El presidente cree que reformar ahora la ley debilitaría su credibilidad

Tras escuchar diez minutos de argumentos, el presidente del Gobierno tuvo la cortesía de abrir una rendija por la que cabría la pretensión de los partidos catalanes de cambiar la ley del Tribunal Constitucional. "Se puede hablar", dijo. Inmediatamente después, la cerró. En lo que dependa de José Luis Rodríguez Zapatero, la ley no se va a cambiar para forzar la renovación de los magistrados.

Presionado por el portavoz de CiU en el Senado, Jordi Vilajoana, y queriendo no sonar brusco, el presidente del Gobierno acabó diciendo una cosa y la contraria. Pero su frase final dejó poco margen a la esperanza: "¿Podemos cambiar la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional? Se puede hablar, pero a día de hoy dejemos que las cosas funcionen como están en el ordenamiento". En apenas unas horas, el órdago catalán ya tenía respuesta. Tanto Vilajoana como los senadores del PSC se quedaron con las primeras palabras. Pero el entorno de La Moncloa lleva días dejando caer que no piensa forzar la renovación. "Debilitaría la credibilidad de lo que hemos hecho", dijo ayer Zapatero.

CiU y PSC quieren que la ley fuerce el cese de cuatro magistrados nombrados por el Senado que cumplieron su mandato en 2007 y no han sido renovados.

Zapatero aprovechó para reiterar que la responsabilidad de esta situación no es de los magistrados, sino de los partidos. Lo resumió en la frase: "Al Constitucional lo que es del Constitucional, y al Parlamento lo que es del Parlamento". Mientras pronunciaba estas palabras, en su escaño asentía visiblemente el presidente del Senado. Javier Rojo fue quien congeló en 2008 el proceso de nombramiento de los magistrados y a quien corresponde retomarlo. Según él, no lo hará hasta que haya un acuerdo previo.

Zapatero se cuidó mucho de acusar al PP de ser el responsable del bloqueo institucional. Lo hizo el ministro de Justicia, Francisco Caamaño. Le dio pie para ello la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien planteó una pregunta desconcertante hasta para algunos de sus compañeros, dada la evidencia de que el PP no quiere renovar el tribunal. Cospedal le preguntó a Caamaño por qué ha "cambiado de criterio" en este asunto. "Para cambio de criterio el suyo la semana pasada", fue lo primero que le disparó Caamaño a la senadora castellanomanchega, que se descolgó a última hora del pacto del Estatuto en su comunidad.

"Ustedes han paralizado los trámites", acusó Cospedal, quizá sin saber que su propio grupo parlamentario aplaudió esa decisión de Rojo. Caamaño respondió con un demoledor relato cronológico sobre cómo el PP ha hecho "todo lo posible" por impedir la renovación. El PP impugnó por dos veces el sistema de nombramientos y finalmente "negó la autonomía política" de las comunidades autónomas e impuso dos candidatos innegociables. "Actúen con lealtad y hagan posible la renovación", remató el ministro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de abril de 2010