La lidia

José Tomás da capotazo a la muerte

"Discreta mejoría" del diestro de Galapagar tras ser operado de una grave cornada que le perforó la arteria y la vena femorales cuando toreaba en México

El cuerpo de médicos que atiende a José Tomás se muestra optimista de que la recuperación del matador continúe siendo favorable en las próximas horas, término crucial para descartar cualquier complicación, tras las intervenciones a las que el diestro fue sometido después de sufrir una cornada en el muslo izquierdo el sábado en la plaza Monumental de Aguascalientes, México.

"La fase aguda, creo, ha quedado atrás", declaró ayer Juan Carlos Ramírez Ruvalcaba, cardiólogo que supervisa la recuperación del diestro. "La madurez de José nos ha ayudado mucho", comentó por su parte el doctor Alfredo Ruiz Romero, el médico que comenzó a intervenir al torero en la enfermería de la plaza cuando aún no se le había administrado siquiera anestesia. "Teníamos segundos para actuar. Hoy evoluciona muy satisfactoriamente. No hay hemorragia. La irrigación es normal", explicaba el especialista cardiovascular ayer a las 18.15 (hora peninsular española). Además, descartó que, de seguir las cosas como hasta ahora, el matador sufra cualquier secuela de este percance.

Joaquín Sabina vio pasar a su lado a su amigo ensangrentado

En el serial taurino más famoso de México, la Feria de San Marcos, durante la lidia a su segundo de la tarde y cuando ya había cortado una oreja a su primero, Tomás fue cogido en la ingle izquierda por Navegante, de la ganadería de De Santiago, en una serie de naturales. El matador, con la arteria y la vena femorales cortadas de cuajo, fue llevado en andas a la enfermería y a su paso dejó un sangriento reguero. Llegó en estado de shock. La sangre perdida se medía en litros. Los médicos batallaron durante más de 40 minutos para estabilizarle. "Me duele la pierna", alcanzó a decir el matador a su amigo y colega Fernando Ochoa, que le apretaba la mano como única respuesta.

Ya en el hospital Hidalgo, el torero fue intervenido durante más de tres horas y media, tiempo en el que se transfundieron ocho litros de sangre, que decenas de anónimos voluntarios acudieron a donar. Con semblante más sereno, Jerónimo Aguayo, director del policlínico, declaraba: "Presenta una discreta mejoría, pero sigue estando en condiciones de gravedad". Para controlarlo mejor, mantienen dormido al torero. Se desconoce cuántos días más permanecerá en cuidados intensivos.

El optimismo es compartido por el entorno del matador. "Ha empezado la esperanza, la noche del sábado pasamos un momento muy duro, muy negro, esto ha empezado a cambiar de color", dijo su apoderado, Salvador Boix. "Quiero destacar la labor extraordinaria y excelente de los médicos que han atendido a José".

Testigo de la cornada fue Joaquín Sabina, que ya había aplaudido el triunfo de su amigo ante su primer enemigo. El cantante fue de los primeros en abandonar el coso, apenas vio pasar a un metro el cuerpo ensangrentado del torero. "Es muy duro estar aquí", dijo el cantante por la noche, al comenzar el concierto de presentación de su disco Vinagre y Rosas en la antigua plaza de toros. Tomás y Sabina habían hecho coincidir sus actuaciones para asistir recíprocamente a ambas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 26 de abril de 2010.

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