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Los maristas homenajearon al religioso de Vigo condenado por pederasta

El religioso Fernando Vecino fue homenajeado en enero de este año por la agrupación Compostela Marista por sus "50 años al servicio del Señor". En aquel momento ya estaba en marcha el proceso que le ha acabado condenando a dos años de cárcel por un delito de abusos sexuales a una niña de 10 años y otro delito de abusos continuados a otra de 11 años a las que deberá indemnizar con 14.000 euros, según la sentencia que recoge Faro de Vigo.

La investigación tuvo su origen el 27 de abril de 2009, cuando una niña de 10 años llegó a casa de clase y le confesó a su madre que tenía algo que contarle: al ir a la secretaría del Colexio Marista El Pilar de Vigo, el religioso, ya jubilado, Fernando Vecino la retuvo por la fuerza y le realizó tocamientos. El hombre, de 69 años, reconoció los hechos (los abogados llegaron a un acuerdo previo por lo que el juicio no se celebró) en el caso de las dos niñas. Ha quedado inhabilitado para cualquier profesión relacionada con la docencia durante un periodo de seis años.

"Agachaba la cabeza"

Los padres de la niña de 10 años, los únicos en denunciar, cuentan que su hija fue a hacer unas fotocopias a secretaría con una amiga que le comentó que el cura jubilado -el centro insiste en que no existía vinculación laboral- siempre les daba "unas gominolas en forma de corazón". Cuando se entretuvo revisando las notas "él arrimó la puerta y metió la mano bajo la cintura mientras le decía: 'Qué guapa y qué callada eres". "Le hizo daño", explicaban ayer, pero lo peor fue "la angustia al no poder soltarse". "La liberó cuando su amiguita entró", apunta la madre. A partir de ahí empieza el periplo desde el hospital Xeral, donde la examina un médico forense, a la policía. "Al día siguiente fui al cole y le dije a ese señor que saliera inmediatamente de allí y no volviera o llamaría a la prensa". ¿Su reacción? "Él agachaba la cabeza", dice la mujer. El director del centro "nos dijo que iban a estudiarlo".

Aunque Fernando Vecino no volvió, la familia de la menor se queja de que no recibieron "ningún apoyo por parte del centro, lo único que les preocupaba era que no saliera a la luz, que no tuvieran mala publicidad". "Mi hija lo pasó muy mal", sostiene la madre, y explica que la niña ya está mejor después de un largo tratamiento psicológico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de abril de 2010