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ESTADOS UNIDOS | El escándalo de los abusos

Secretismo y reincidentes

Hasta ahora, la Iglesia católica de EE UU ha guardado silencio. Su única manifestación ha llegado a través de la publicación de un nuevo estudio que concluye que este año ha sido el país en el que menor número de denuncias de abusos sexuales ha habido, en el que menos niños convertidos en víctimas por sus sacerdotes se ha conocido y cuando menos pagos en indemnizaciones se han dado.

Las organizaciones que reclaman justicia para los supervivientes de los abusados denuncian el estudio por partidista, ya que, pese a estar elaborado por investigadores independientes, está pagado por los obispos católicos. Según el informe -en gran parte obtiene sus cifras de datos aportados por las diócesis-, en 2009 cerca de 400 nuevas víctimas denunciaron agresiones sexuales. En 2004 -cuando el escabroso asunto estalló en EE UU- eran casi 900, según la Iglesia. Las nuevas acusaciones señalan a un total de 286 curas, sobre el 45% de los cuales nunca se habían efectuado antes denuncias, lo que significa que un 55% de esa cifra eran reincidentes y las diócesis no hicieron nada.

"¿De verdad alguien piensa que la jerarquía católica, después de siglos de servir al secretismo y de esconder la verdad sobre estos atroces crímenes, van de repente un día a revelar lo que está pasando?", se pregunta David Clohessy, director de la Red de Supervivientes de Aquellos Abusados por los Curas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de marzo de 2010