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La primera crisis del euro

Zapatero y Sarkozy convocan una reunión para desatascar la crisis griega

Los líderes de la eurozona se verán mañana - Berlín convence a París para recurrir al FMI - Alemania pone condiciones severas para ayudar a Grecia

José Luis Rodríguez Zapatero y Nicolas Sarkozy convocaron ayer una reunión urgente de los jefes de Estado o de Gobierno de la zona euro para encontrar una solución a la crisis griega. El encuentro se celebrará mañana, antes de que empiece el Consejo Europeo de los Veintisiete, previsto para jueves y viernes. Los líderes francés y español ya promovieron una reunión similar en París el 12 de octubre de 2008 para adoptar medidas defensivas ante la debacle del sistema financiero tras el descalabro de Lehman Brothers un mes antes.

A la reunión de París, convocada en un clima de máxima tensión en los mercados, asistió también el primer ministro británico, Gordon Brown. Aunque su país no pertenece al euro, era el que tenía los bancos más dañados y más necesitados de ayudas públicas. En la reunión de 2008 se acordó la movilización de más de dos billones de euros para salvar a la banca europea y el sistema financiero. Un volumen incomparable con los 20.000 o 30.000 millones que se discuten ahora para Atenas.

El BCE insiste en oponerse a que el FMI intervenga en el rescate

La crisis griega acapara la agenda política en la UE, aparcando por el momento asuntos tan importantes como la estrategia sobre el crecimiento y el empleo, que constituía uno de los puntos centrales del debate del próximo Consejo Europeo, con un paro que alcanza ya a 23 millones de personas.

Zapatero, que ostenta la presidencia de turno de la UE, expresó ayer la necesidad de reforzar el Gobierno económico europeo, por lo que pidió "más coordinación, más cooperación, más política compartida, especialmente en la zona euro".

La convocatoria de la reunión del Eurogrupo coincide con una flexibilización de la postura de Alemania, hasta ahora principal oponente a la concesión de ayudas a Grecia. Una fuente del Ministerio de Economía manifestó ayer por primera vez su disposición a conceder ayuda a Grecia, "en última instancia". Pero sólo si el Fondo Monetario Internacional (FMI) ayudaba primero y a cambio de que los miembros del euro aceptaran "normas de disciplina presupuestaria mucho más severas" que las vigentes.

El giro de Alemania llega tras las intensas gestiones que está realizando discretamente el presidente del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, con los cuatro actores principales de la crisis: el primer ministro griego, Yorgos Papandreu; Nicolas Sarkozy; la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente del BCE, Jean-Claude Trichet.

Durante los últimos días, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, ha adoptado una posición más activa a favor de un instrumento de la eurozona para la asistencia coordinada a Grecia. En una entrevista al Financial Times, Barroso aseguró que una ayuda a Grecia no es un rescate y que no está prohibida por el Tratado. La fórmula que mencionó fue la de "préstamos bilaterales".

Barroso también quiso desmitificar las reticencias a pedir ayuda al FMI expresadas por Trichet y Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo. Ambos consideraban que sería un desprestigio para la zona euro. "Hablando sinceramente, nunca he entendido estos debates teológicos, recordando las ayudas concedidas por el FMI a Letonia, Hungría y Rumania", dijo Barroso.

A pesar de los movimientos de aproximación de Alemania para ayudar a Grecia en una acción conjunta con el FMI, altos responsables del BCE siguen manifestándose en contra. Ayer mismo, el vicepresidente del BCE, Vítor Constâncio, declaró en la Eurocámara: "No estoy a favor de recurrir al FMI a favor de Grecia, como ya lo ha dicho claramente Trichet". "Si tenemos los medios para actuar nosotros, ¿por qué implicar a otras instituciones?", se preguntó Constâncio.

La propuesta que impulsa Bruselas y que podría ser aprobada mañana trata de movilizar unos 22.000 millones de euros a través de préstamos bilaterales, a unos tipos más próximos a los que pagan los países de la zona euro, unos dos o tres puntos menos que lo que paga ahora Grecia. La mayor parte de estos préstamos serían suscritos por los socios de la moneda única; y el resto por el FMI.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de marzo de 2010