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Una avería obliga a hacer las recetas a mano en 39 ambulatorios

Los médicos de los 39 centros de salud donde ya está instalado el nuevo sistema informático de Sanidad tuvieron que volver ayer otra vez al papel y al boli para poder trabajar. La aplicación, llamada AP-Madrid, se averió a media mañana y obligó a los profesionales a hacer a mano las recetas y los volantes para los especialistas. La Consejería de Sanidad está sustituyendo el antiguo sistema de gestión clínica, llamado OMI-AP, por uno nuevo que está centralizado en una única base de datos que permite consultar los historiales en cualquier centro. Con el antiguo (el que usan el resto de los 425 centros de la región), los datos de los pacientes sólo se pueden consultar en su propio ambulatorio.

Los médicos denuncian que se han perdido datos de pacientes

La Consejería de Sanidad asegura que los problemas son "inevitables"

La implantación de AP-Madrid es, junto con la receta electrónica, la apuesta informática más importante de la legislatura en el terreno sanitario, y está muy ligada a la libre elección. Sanidad prevé que todos los centros de la región estén conectados a la base centralizada antes del verano y asegura que la implantación "está yendo muy bien". Pero los médicos que ya trabajan con AP-Madrid se quejan de su lentitud y sus complicaciones. La avería de ayer, explican, es sólo el último de una larga lista de problemas.

Asunción Rosado, médica de familia del centro de salud San Andrés (Villaverde), empezó a notar los problemas ayer a primera hora. "El sistema iba muy lento, era desesperante". A media mañana se bloqueó y tuvo que empezar a hacer recetas y derivaciones a mano. En su centro se instaló AP-Madrid el lunes, y ese mismo día ya se colgó un par de horas, explica. "Es tan lento que estamos haciendo esperar mucho a los pacientes. No está diseñado para hacer la consulta más dinámica". Pone como ejemplo las recetas, que requieren varios pasos intermedios. Cada nuevo clic equivale a abrir otra página web, lo que ralentiza la gestión.

Uno de los problemas del sistema es, según José María Molero, portavoz de Primaria del sindicato SIME, que se trata de "un modelo centralizado, con un servidor remoto único para todos los centros de salud de Madrid, lo que provoca graves problemas de lentitud y desconexiones". La demora para atender a los pacientes "llega a duplicarse" con respecto al anterior sistema, asegura. Los profesionales también han detectado pérdidas de información de los pacientes. "De repente desaparecen las historias clínicas", relata una pediatra de un centro del área 11 que lleva meses con el nuevo sistema. "Hay historiales que no han migrado de un sistema a otro y aparecen vacías". Los profesionales denuncian que, cuando el sistema falla, no pueden registrar lo que les cuentan los pacientes en las visitas. Tampoco incluir peticiones de radiografías o analíticas.

La viceconsejera de Asistencia Sanitaria, Ana Sánchez, afirma que los problemas de ayer se debieron a una parada programada del servidor. Profesionales de distintos centros aseguraron que no se anunció tal parada y recordaron que la herramienta lleva varios días colgándose. Sánchez asegura que "estos problemas son inevitables en el periodo de implantación". Asegura que "en esta fase va a haber incomodidades" por la dificultad técnica de traspasar la información del sistema antiguo al nuevo. Los técnicos están trabajando en sábado y domingo para implantar AP-Madrid a un ritmo de 20 centros de salud al mes.

Sanidad lleva desde 2006 intentando instalar este sistema centralizado, que permite consultar las historias de los pacientes desde cualquier punto. Los retrasos se acumulan desde entonces. En agosto de 2006 adjudicó su diseño a la empresa Stacks por 6,3 millones de euros. Las pruebas piloto y las diferentes versiones no funcionaban. El anterior consejero, Manuel Lamela, tuvo que dar explicaciones en la Asamblea porque AP-Madrid tenía que estar listo en 2007. A principios del año pasado Sanidad calculaba tenerlo implantado en julio. Tampoco. Sanidad ha contratado a otra empresa (Everis) por 2,4 millones de euros para acelerar la implantación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de marzo de 2010

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