Reportaje:

Retazos de otras vidas en viñetas

'Còmics' reúne 141 historietas realizadas por usuarios de los Servicios de Salud Mental de Cataluña

No son profesionales. En realidad, la mayoría se enfrentaba por primera vez al reto de crear un tebeo. Y sin embargo, pocas obras del noveno arte consiguen impactar y emocionar tanto como las viñetas reunidas en Còmics (Ediciones La Cúpula), volumen que recoge 141 historietas realizadas por usuarios de los Servicios de Salud Mental de Cataluña que participaron en la 12ª edición del Premio a la Creación Artística Agustí de Semir-Conxa Millán.

El tema de la convocatoria, impulsada por la Fundación CPB de Salud Mental, era Un día de mi vida y las obras recogidas en el libro también se pueden disfrutar hasta el 25 de febrero en una exposición en el Centro de Estudios y Documentación del Macba (www.macba.cat). Hechas las presentaciones, lo importante es que la maravilla no se acaba en las dobles páginas de cómics de estos autodidactas ajenos a tendencias e imposiciones del discurso políticamente correcto. Y lo consiguen con estilos improvisados que van desde el garabato más infantil y el collage, al horror vacui sucio tan habitual en el cómic underground. Al fin y al cabo, dibujantes reconocidos como Juanjo Sáez también usan monigotes...

La psicosis produce en ciertas personas "una explosión de creatividad"

El vuelo es tan alto que se hace difícil destacar algunos de estos retazos de vida, en más de una ocasión brutales. Por ejemplo, Jofre Embun firma unas páginas en las que confiesa sus pensamientos negativos para destruir a los que le hicieron daño, unos impulsos superados gracias a la ayuda de sus cuidadores y familiares. Impresionante es también lo que escribe José Luis Reyes en su obra, de un dibujo extraordinario, Hoy he leído las noticias: "Pero a pesar de que la roca siempre vuelve a caer, me veo obligado a subirla de nuevo. Hoy he leído las noticias: el suicidio de un deportista famoso por depresión. Otro que se ha cansado de subir la roca". O la ensoñación provocada por los medicamentos que describe Daniel Crespo: "Quizás la dosis no fue exacta. Quedé atrapado en el séptimo cielo. Solo". Y así hasta el final, sin tregua.

En su interesante prólogo Locura y genialidad, Josep Fàbregas i Poveda, presidente de la Fundación CPB de Salud Mental, explica que algunos estudios de casos clínicos de psicosis muestran que ésta produce en ciertas personas "una explosión de creatividad filosófica, literaria y más frecuentemente plástica" en la que aparecen, entre otros motivos, teorías cosmogónicas y cosmológicas, nuevas identidades, augurios del fin del mundo y reencarnaciones mesiánicas. Así, Fàbregas recuerda el caso de un paleta que había creado "un sistema de ordenación y creación del universo" y lo había dibujado en una serie de "pósters espectaculares". Este tipo de encuentros con una creatividad auténtica son continuos en las páginas de Còmics.

No hace falta subrayar su similitud esencial con movimientos como el art brut o citar a héroes como el cantautor Daniel Johnston, el de Casper the friendly ghost... Lo hermoso de estas obras de voces únicas y llenas de sensibilidad que se exponen sin máscaras es que, ya sea a través de la sencillez o de un caos muy particular, provocan empatía, nos hacen pensar y destilan verdad. Eso es un poco de arte, ¿no?

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 21 de febrero de 2010.

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