Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Los datos del sumario

Pichel: "Os voy a repartir Galicia, os voy a dar una herencia de puta madre"

La declaración del empresario arrepentido no es la única prueba que ha sentado a José Manuel Pichel ante la juez que le imputa los delitos de cohecho y tráfico de influencias. El arquitecto de la Sociedade de Xestión do Xacobeo es protagonista de varias conversaciones comprometedoras en las que interviene junto a los representantes de las firmas adjudicatarias.

La más esclarecedora tuvo lugar el pasado 29 de septiembre a las 9.20 horas. Es José Manuel Pichel quien llama a Paco, a quien los investigadores identifican como el responsable de una de las firmas de rehabilitación. La policía transcribe así la charla:

-Pichel: Paco.

-Paco: Hola, buenos días, dígame usted.

-Pichel: Quería que me hicieras cuatro mierdas de proyectos para aquí, para el Xacobeo.

-Paco: Bueno, ¿qué mierdas son?

-Pichel: Pintura y nada, cambiar unos cristales.

-Paco: ¡Ah! pero memorias valoradas, te refieres.

-Pichel: Sí, bueno, pero ¿el jueves a las 9.30 puedes estar aquí?

-Paco: El jueves a las 09.30 sí, sin problema ninguno.

-Pichel: Te voy a reunir con... [da los nombres de cuatro personas]

-Paco: Bueno.

-Pichel: Os voy a repartir Galicia, os voy a dar una herencia de puta madre.

-Paco: Me parece muy bien, entonces el jueves a las 09.30.

-Pichel: A las 09.30, ¿vale?

Las escuchas autorizadas por la juez captan otra charla, cinco días antes, el 24 de septiembre, entre Pichel y Alberto, a quien la policía no identifica:

-Pichel: Nosotros teníamos hecho el informe desde hace un montón de meses para la adjudicación del puente de San Paio para vosotros.

-Alberto: Sí.

-Pichel: Entonces nosotros seguimos pensando en adjudicároslo. Dime tú, ¿lo vais a hacer, no lo vais a hacer, cómo estáis?

-Alberto: Lo veo y te llamo.

-Pichel: No te preocupes con llamarme, te van a remitir un fax notificándote la adjudicación, yo no he dicho allí que te iba a llamar, ni que fuésemos amigos ni nada..

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de febrero de 2010