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La demanda de antigripales da alas a las farmacias ilegales en Internet

Las incautaciones de medicamentos se multiplican por siete en dos años en la UE

Comprar medicamentos por Internet es jugar a una ruleta en la que se tiene entre el 50% y el 90% de posibilidades de que los productos que se adquieren sean falsos. El tema toma especial relevancia cuando en el mejor de los casos los fármacos falsos son sólo ineficaces. En el peor, pueden provocar la muerte. Esta práctica sigue las modas sanitarias. El año pasado, los antigripales (con el Tamiflu, verdadero o falso, a la cabeza) fueron los más vendidos.

Tomando como medida los únicos datos verificables, las incautaciones en las aduanas, el fenómeno lleva un crecimiento imparable. En 2005, en la UE se retiraron de la circulación 560.000 envases. Dos años después, fueron más de 4 millones. Y eso que todavía no había empezado la alerta por la nueva gripe y el miedo que hubo en algunos países a finales de 2009 de que no hubiera tratamientos para todos. Son datos del estudio

Los tratamientos contra la impotencia suman el 14% de las ventas

Un 40% de los remedios no funcionó; el 37% no fue seguro

Según los datos del trabajo, España es el cuarto país europeo después de Alemania, Italia y Noruega que más medicamentos adquiere a través de prácticas inadecuadas o ilícitas, como comprar medicamentos en la farmacia sin receta, comprarlos en gimnasios, discotecas, o por Internet, según el estudio Cracking Counterfeit Europe (algo así como Desactivando las Redes de Medicamentos Falsos en Europa) presentado ayer. El trabajo tiene una base de 14.000 encuestas digitales, validado por la empresa de investigación de mercado británica Nunwood, y elaborada por Toluna siguiendo los criterios de población de la base de datos de Eurostat y un panel de selección de reclutamiento de encuestados con los criterios de regulación del certificado de calidad on line ESOMAR. Lo ha financiado Pfizer, una compañía siempre muy interesada por el daño que estas ventas hacen a uno de sus productos estrella, el tratamiento contra la disfunción eréctil sildenafilo (Viagra).

De la encuesta, realizada entre octubre y noviembre de 2009, se desprende que los medicamentos que más se adquirieron son los tratamientos para la gripe (59,2%), seguido de las pastillas para adelgazar, terapias para dejar de fumar (16,8%) y el dolor crónico (16,1%). Los cuartos son los tratamientos contra la impotencia (14%).

De igual modo, los motivos principales esgrimidos para los compradores son que los medicamentos así adquiridos eran más baratos, en que no se podían comprar en el propio país (al menos sin receta), y en que es "más práctico y más rápido" que la vía convencional. Los hombres compran más medicamentos que las mujeres.

El 24% de los encuestados que reconocieron haber adquirido medicamentos por canales no establecidos detectaron que la medicina era falsa, el 40% considera que la medicina no funcionó y el 37% afirma que no fue segura.

La OMS estima que en 2010 la venta de medicinas falsas alcanzará los 75.000 millones de dólares (55.000 millones de euros). Y de ellos, según este estudio, el mercado español podría alcanzar los 1.500 millones de euros anuales. Y eso que España es de los países con mayor oferta pública de medicamentos (el Estado paga más del 80% de la factura farmacéutica, y todos los fármacos dispensados en hospitales públicos). A cambio, la venta de medicamentos por Internet es ilegal, salvo que se trate de compras a las direcciones digitales de farmacias ya legales. El fenómeno, sin embargo, es difícil de frenar, porque la libre circulación de mercancías y el volumen del tráfico postal hace imposible inspeccionar todos los paquetes que llegan de la UE, o de países como Andorra. De ahí que, según la encuesta, más de un tercio de las compras de medicamentos por Internet realizadas desde España fueron realizadas a través de páginas extranjeras, y el 20% se efectuaron tras recibir los consumidores publicidad sobre estas medicinas a través de correo basura.

No todo es por ahorrar, al menos según los encuestados. Un 30% de quienes respondieron al cuestionario en España afirma que desconoce que el Reductil (un adelgazante) necesita receta, un 26% en el caso de Viagra, un 21% respecto a Cialis (ambos tratamientos para la disfunción eréctil), el 19% en relación a Xenical (otro fármaco usado en dietas de adelgazamiento) y el 11% referente a Tamiflu.

Lógicamente, el problema es mayor en lugares más restrictivos o donde las ayudas públicas son menores. Así, mientras la OMS calcula que en los países más ricos sólo el 1% de los fármacos consumidos son falsos, en los pobres este porcentaje llega al 50%.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de febrero de 2010