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Occidente condena en la ONU la represión a la oposición iraní

Las ONG piden a Teherán que prohíba las lapidaciones

Los países occidentales denunciaron ayer ante el Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la ONU la "sangrienta represión" con la que Teherán ahoga las protestas de los opositores al régimen. La comunidad internacional se muestra convencida de que Irán está inmerso en una carrera para hacerse con el arma atómica, a pesar de las promesas del régimen de que sólo quiere desarrollar un programa nuclear para usos pacíficos.

A pesar de ello, Mohamed Javad Lariyaní, secretario general del Consejo de Derechos Humanos de Irán, no perdió tiempo en proclamar en Ginebra "el genuino compromiso de Irán en favor de la promoción y protección de los derechos humanos". Lariyaní acusó a Occidente de "usar los derechos humanos como herramienta política de presión" contra su país.

Irán comparece por primera vez ante el Consejo de Derechos Humanos

En la primera revisión que realiza el CDH de la ONU a la República Islámica, se estudian demandas de las organizaciones humanitarias que incluyen "poner límites a las condenas a muerte" en Irán o "la abolición de la pena capital en el caso de jóvenes delincuentes". Igualmente se pide a Teherán que proscriba "las lapidaciones, amputaciones y flagelaciones" al mismo tiempo que se pide "el respeto a la libertad de expresión", la libertad religiosa y la realización "de juicios con garantías conformes a las reglas del Derecho internacional". Frente a la sede de la ONU se manifestaron ayer más de 200 opositores al régimen iraní.

El embajador de Francia, Jean-Baptiste Mattéi, denunció "la represión sangrienta que el régimen practica contra su propia población, que se manifiesta de forma pacífica". Según el diplomático francés, desde la controvertida reelección en junio de 2009 del presidente Mahmud Ahmadineyad, decenas de personas han sido sido ejecutadas, y miles encarceladas. Una vez en prisión, las torturas y las violaciones han sido moneda corriente. Mattéi solicita "la creación de un mecanismo de investigación internacional sobre estas constantes violaciones de los derechos humanos".

A Francia se unieron las voces de EE UU y Reino Unido, que piden a Irán que permita la entrada a su territorio del Relator Especial para la Tortura de la ONU. Desde hace cinco años, los observadores internacionales no pueden entrar al país.

Otra voz que se alzó contra el régimen de Teherán fue la del premio Nobel de la Paz Shirín Ebadí. La abogada iraní pide un incremento de las sanciones políticas, pero alertó al mismo tiempo contra el riesgo de que ulteriores sanciones económicas sólo sirvan para dificultar aún más la vida del pueblo iraní.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 16 de febrero de 2010