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Elecciones en Ucrania

Europa avala la victoria del opositor Yanukóvich en las presidenciales

La primera ministra Timoshenko se niega a reconocer su derrota electoral

Los observadores internacionales echaron ayer un jarro de agua fría a las acusaciones de fraude de la primera ministra de Ucrania, Yulia Timoshenko, al dictaminar que los comicios presidenciales del pasado domingo -en los que el hasta ahora líder opositor Víctor Yanukóvich aparece como vencedor- discurrieron "bien" e incluso "muy bien" y cumplieron con la "mayoría de los requerimientos de la OSCE y el Consejo de Europa". Timoshenko no ha reconocido su derrota, pero tras su pataleo en la noche del domingo, ella y su equipo se aislaron ayer tanto de los periodistas como de los observadores, aparentemente para ganar tiempo y considerar su estrategia.

Las alusiones veladas a Timoshenko fueron tema recurrente en la conferencia de prensa de los observadores de instituciones europeas y euroatlánticas. En los países donde la democracia tiene tradición "el perdedor felicita al ganador", dijo João Soares, presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OSCE y coordinador de los observadores, que calificó las elecciones como "una impresionante muestra" de democracia.

El vencedor intentará acercarse a la Unión Europea sin irritar a Moscú

Los pronósticos pesimistas que se habían barajado antes de la contienda fueron desmentidos por la labor de los colegios electorales, que fueron "extremadamente eficientes" y "no partidistas", señaló Assen Agov, jefe de la delegación de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN. "Por el bien de la nación, el que pierde tiende la mano al que gana", recalcó Agov. La jefa de la misión de la OSCE, Heidi Tagliavini, manifestó que las irregularidades detectadas "no tuvieron impacto en el recuento" y se refirió también a la existencia de falsas acusaciones de fraude.

Con el 99,35% del escrutinio, Yanukóvich (48,79%) llevaba una ventaja de 3,13 puntos (o más de 798.000 votantes) sobre Timoshenko (45,66%), según Mijaíl Ojendovski, de la Comisión Electoral Central, quien confirmó que las actas aún por contabilizar no influirán en los resultados. En contra de todos se expresaron 1,1 millones de ciudadanos (el 4,37% de los votantes). Con más del 69% de participación, la ciudadanía dio una lección de civismo a una clase política que no consigue unirse en una tarea común.

Timoshenko convocó ayer en dos ocasiones una rueda de prensa que finalmente postergó para hoy. En algún momento impreciso después de conocerse los primeros resultados, la primera ministra, acompañada del jefe de su campaña, se reunió con Yanukóvich, que iba a su vez acompañado por el oligarca Rinat Ajmétov y varios otros miembros de su equipo. A la cita, a modo de árbitros, acudieron los dos primeros presidentes del Estado, Leonid Kravchuk (1991-1994) y Leonid Kuchma (1994-2004). Esta información, no confirmada, procede de un periodista ucraniano con buenas conexiones que no quiere ser identificado. De ser cierta, indicaría que vencedor y vencida están buscando ya una salida satisfactoria para todos, en forma tal vez de reparto de puestos en la Administración. En las filas de Yanukóvich comprenden que la mayoría obtenida da un escaso margen de maniobra, sobre todo teniendo en cuenta la tremenda escisión del país en dos zonas (sur y este por Yanukóvich y centro y oeste por Timoshenko).

La estabilidad de Ucrania es clave para la seguridad en Europa, tanto por su posición geográfica, entre la UE y la OTAN por una parte y Rusia por la otra, como por su condición de país de tránsito del 80% del gas ruso a Europa. En la campaña, Moscú y Bruselas se han abstenido esta vez de manifestar sus preferencias, mientras los equipos de Timoshenko y de Yanukóvich han hecho proselitismo internacional. Los primeros para convencer a Rusia de que la jefa del Gabinete es de fiar y los segundos para persuadir a Occidente de que su fin sigue siendo la integración en la UE, pero sin indisponer a Moscú.

El jefe del Parlamento, Vladímir Litvin, que tiene su propio grupo parlamentario, opinó que Timoshenko trataría de minimizar la victoria de Yanukóvich con demandas judiciales. "Pero hay que comprender que Ucrania está escindida y habrá que adoptar decisiones extraordinariamente responsables, y que a Ucrania, y a nosotros mismos, nos esperan situaciones difíciles".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 9 de febrero de 2010