Kirchner toma con la policía el control del Banco Central

Se agudiza en Argentina la crisis por la destitución del gobernador

El laberinto del Banco Central argentino no tiene salida de momento. El Congreso de Argentina comenzará hoy a analizar si acepta o no la destitución del gobernador del Banco Central de su país, Martín Redrado. La jefa del Estado, Cristina Fernández de Kirchner, ordenó su cese por un decreto de necesidad y urgencia el pasado día 7. Después de dos semanas de intransigencia, la presidenta argentina aceptó el pasado martes someter su decisión a una comisión de diputados y senadores, tal como establece la Carta Orgánica del Banco Central.

Apoyada en un fallo de la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo del pasado viernes, Kirchner le ordenó al jefe del Gabinete de Ministros, Aníbal Fernández, que apostara una guardia policial para impedir la entrada de Redrado en la sede del organismo. El gobernador intentó acceder al banco al atardecer del domingo y llevó un notario para constatar que los policías no se lo permitieron.

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La crisis institucional y política de Argentina había comenzado a gestarse el pasado 14 de diciembre, pocos días después de que el nuevo Congreso argentino, dominado por la atomizada oposición, iniciara las vacaciones hasta marzo. Aquel día, Cristina Fernández y sus ministros firmaron un decreto de necesidad y urgencia que modificaba la Ley de la Carta Orgánica del Banco Central para que éste cediera sus reservas al Tesoro para el pago de deudas a los poseedores de bonos.

La oposición alzó la voz contra la reforma de una ley mediante un decreto y amenazó al gobernador del Banco de Argentina con demandarlo si aceptaba la orden del Gobierno. Redrado, un máster de Harvard que se enroló en el peronismo en el Gobierno de Carlos Menem (1989-1999) y que hasta ahora se había mantenido fiel a los Kirchner, se terminó rebelando. Entonces la presidenta le pidió la renuncia, él se volvió a negar y finalmente ella lo echó por decreto, pese a que debía consultar antes a una comisión del Congreso. Pero al día siguiente, una juez federal frenó tanto el uso de reservas para el pago de deuda como la destitución.

Argentina pasó así a tener un gobernador del Banco Central enfrentado con el Gobierno y con la mayoría del directorio de la autoridad monetaria. Ante semejante situación, la peronista Cristina Fernández terminó cediendo a las reclamaciones de la oposición y llamó a la comisión que debe analizar la destitución de Redrado. Esa comisión está compuesta por sólo tres miembros: el vicepresidente de Argentina y presidente del Senado, el radical Julio Cobos, el peronista Gustavo Marconato y otro opositor, Alfonso Prat-Gay, de la Coalición Cívica (centro). La decisión de la comisión no es vinculante.

El enredo se agrandó el viernes pasado porque la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo repartió malas y buenas noticias para el Gobierno: por un lado, ratificó que el Ejecutivo no podrá usar las reservas del Banco Central sin antes consultar al Congreso; por otro, anuló el recurso judicial de Redrado contra su destitución al considerar que había perdido razón de ser a partir de la decisión de Kirchner de someterla al legislativo.

Redrado fue el domingo por sorpresa a la sede del Banco Central y se topó con los policías que le cerraron el paso. El gobernador se dirigió luego a una comisaría para denunciar al jefe del Gabinete de Ministros. Redrado, además, pasó al contraataque en una entrevista al periódico Clarín: "Tengo la lista de los amigos del poder que compran dólares", dijo sin aclarar si se habían saltado o no los controles de capitales que rigen en Argentina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 26 de enero de 2010.

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