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CARTAS AL DIRECTOR

828 razones

Recientemente fracasó la reunión de Copenhague poniendo en jaque (posiblemente mate) el desarrollo sostenible de las próximas generaciones en nuestro planeta.

Al poco tiempo, se inaugura una torre de 828 metros en pleno desierto que ha sido construida por trabajadores que han cobrado sueldos de miseria. El capitalismo salvaje ha sido indultado como caldo de cultivo de esta crisis. A modo de jeringuilla, esos metros de insensatez se clavan en la tierra para consumir unos recursos que no existen pero que se hace que existan: agua, electricidad, 57 ascensores, todo tipo de comodidades... todo eso en medio de ninguna parte. Esto nos demuestra que el hombre cuando quiere... puede. Por eso lo de Copenhague es todavía más imperdonable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de enero de 2010