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La Iglesia mexicana llama "aberración" a la aprobación del matrimonio gay

La ley que permite estas uniones en la capital desata duras descalificaciones

El día después de la aprobación de la ley que permitirá en la capital mexicana el matrimonio entre personas del mismo sexo, la Iglesia quiso llenar los espacios mediáticos para manifestar su rechazo a la medida adoptada en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal el lunes pasado. En un comunicado particularmente duro, el prelado más importante en la ciudad, el Cardenal Norberto Rivera, no escatimó al descalificar la nueva legislación: ruina, soberbia, perversidad, aberración...

Rivera emitió su opinión apenas unas horas después de que se aprobara la legislación, que también permite a esas uniones adoptar: "Esta ley ha abierto las puertas a una perversa posibilidad para que estas parejas puedan adoptar a niños inocentes, a quienes no se les respetará el derecho a tener una familia constituida por una madre y un padre, con los consecuentes daños psicológicos y morales que provocará tal injusticia y arbitrariedad. Tal pretensión no es más que soberbia e inevitablemente llevará a la sociedad a la ruina, lo cual nos preocupa hondamente".

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La posición de Rivera fue secundada ayer por otra de las figuras más mediáticas del clero, un Obispo conocido por su afición a aparecer en páginas de sociales, campos de golf y redondeles taurinos: "Eso no es un matrimonio, eso puede ser una unión de convivencia pero nunca podrá ser un matrimonio", sentenció Onésimo Cepeda, a cargo de la diócesis de Ecatepec, uno de los enclaves más grandes y pobres de la zona metropolitana. "Es una estupidez", agregó al ser cuestionado por la prensa.

Al tenor de lo manifestado por los clérigos, la líder del Partido Acción Nacional en la Asamblea de la capital, Mariana Gómez del Campo, aseguró ayer que las uniones del mismo sexo no son naturales y ratificó que buscarán echar abajo esta medida. Ayer mismo iban a entregar una carta al jefe de gobierno, el perredista Marcelo Ebrard, para pedirle que no promulgue lo acordado en la Asamblea con 39 votos de los izquierdistas PRD y PT, 20 en contra de PAN, PRI y el llamado partido verde, y cinco abstenciones. Sin embargo, diversos analistas políticos daban cuenta este martes de que a la joven diputada le hicieron ver mal los perredistas, quienes no sólo lograron la aprobación de los matrimonios, sino que en una jugada de último momento quitaron del dictamen original la prohibición para que estas parejas adoptaran. En congruencia con lo que señalaban diversas encuestas dadas a conocer en las semanas previas a este debate, la votación que permitirá adoptar tuvo menos apoyo que el matrimonio homosexual. Al final, pasó con 31 votos a favor, 24 en contra y las abstenciones fueron nueve.

Pero al igual que en las bancadas de los partidos, la división frente a este tema es evidente en una sociedad que salvo por este tema y por la crónica macabra de los saldos de la lucha anticrimen, se apresta a despedir un año de crisis económica y polarización.

"Con esta aprobación, la Ciudad de México ratifica su vocación plural, mandando un mensaje muy importante de que todos los ciudadanos valen lo mismo", señaló Genaro Lozano, autor del capítulo sobre México en el libro Same sex marriage in the Americas (que, publicado por la Universidad de Illinois, aparecerá en la próxima primavera).

El politólogo de la New School de Nueva York explicaba ayer a EL PAÍS que desde que se diera la alternancia en el año 2000 se potenció la lucha de los derechos de las minorías que diversos grupos venían dando desde los años setenta. Sin embargo, alertó que sí existe el riesgo de ver una contraofensiva por parte de la derecha, similar a la que se vive en el tema del aborto, donde tras la aprobación en la capital de su despenalización hasta la semana doce del embarazo, a lo largo del país, 18 de las 32 legislaturas locales han desaparecido cualquier atenuante a quien aborte.

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